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martes, 15 de marzo de 2016

El tipo al que todos odiaban, odiaba perder

Todo tiene su principio y su final. Estamos sujetos a etapas que nacen, duran determinado tiempo y mueren. Así son también las carreras de los jugadores NBA y parece, lo podríamos dar por hecho, que hay varias de ellas a punto de llegar a su fin.

No son además carreras de jugadores cualesquiera las que se acaban. Son jugadores de los que hablaremos dentro de 30 años. Kobe Bryant ya anunció su retirada para final de temporada, Tim Duncan viste 39 años con la elegancia con la que siempre ha hecho todo, pero ya le pesan, y se nota. Y luego está Kevin Garnett, misma edad que Tim pero innumerables problemas físicos en las últimas temporadas.

Fin de ciclo que diría alguno, pero esta vez de verdad.


Ahora llega el momento en el que podéis sorprenderos: no voy a hablar de Kobe Bryant. Voy a hablar de Kevin Garnett. 

Kevin Garnett
En la vida de Kevin Garnett todo fue muy rápido. También su aterrizaje a la NBA, directamente desde el instituto. McHale, por aquel entonces dentro del organigrama de Minnesota, lo explicaba hace años en un reportaje para Sports Illustrated: “Yo ni siquiera quería ir a verlo (a una prueba). Yo pensé que iba a ser una pérdida de tiempo. Después, cuando Flip Saunders (GM) y yo nos sentamos en el coche dijimos ´Ok, nosotros vamos a seleccionar a un chico de instituto`”.   

Ahora, el final está escrito. Los últimos minutos de un caníbal. Las últimas batallas de un jugador odiado por todos sus rivales e incluso por algunos de sus compañeros. Las últimas gotas de sudor de un tipo que ha amado el baloncesto, pero que por encima de todo ha amado competir y hacerlo hasta la extenuación.

Porque así es la historia de KG. Única. La historia de un competidor al que siempre le importó muy poco caer bien o mal y que incluso prefirió lo segundo. La historia de un jugador que odiaba más el sabor de la derrota de lo que disfrutaba con el de la victoria.   

Hay ocasiones en las que es imposible definir el perfil psicológico de alguien con cierto éxito. En otras ocasiones hay algo, un documento escrito o visual, que te lo pone en bandeja. Es el caso.

Miles de anécdotas y episodios confirman su mal carácter y su tendencia a caer mal dentro de la liga pero, tal vez, la más representativa es la que le une con Tim Duncan. El de los Spurs, que llegaba dos años más tarde a la NBA que Kevin Garnett, demostró a lo largo de su carrera una total repulsa a los problemas con otros jugadores. 

Kevin Garnett Vs. Howard
Sin embargo, siempre ha sido un secreto a voces que la impresión que tiene Tim Duncan de Kevin Garnett no es precisamente buena. ¿Los motivos? Muchas hipótesis, tal vez demasiadas; un encontronazo en un partido que coincidía con el día de la madre, una colleja malintencionada de Garnett a Duncan en medio de una trifulca y que este nunca olvidaría o el simple desgaste de los muchos enfrentamientos.

Nació la rivalidad en una época en la que Kevin Garnett resucitaba a una franquicia con apenas años de vida. Antes de la llegada de KG habían transcurrido seis temporadas desde su nacimiento y ni una visita a Playoffs y con el 29-53 de la temporada 1990-1991 como mejor record. La trascendencia de Garnett en los Wolves se explica así: la franquicia ha jugado veintisiete temporadas y ha pisado territorio exclusivo en ocho temporadas (de manera continua desde la temporada 1996-1997 hasta la 2003-2004. En todas ellas contaba con Garnett en el roster.   

Tiempos felices pero con cierto regusto amargo. Llegaban las victorias pero no las mieles del éxito en las instancias finales de la competición. Una presencia en las finales del Oeste en la temporada 2003-2004 fue el preludio del derrumbe del castillo de naipes. Empezaba a bajar el número de victorias, hasta tal punto que se acabó provocando el siguiente episodio.  

Allá por 2005 y en una entrevista de KG para TNT, John Thompson, histórico entrenador de Georgetown y que hacía las veces de entrevistador, le pregunta a Kevin Garnett el motivo por el cual no ha dormido bien en los últimos dos meses, siguiendo el hilo de una respuesta anterior. El de Carolina del Sur corta la pregunta y contesta convencido y en repetidas ocasiones: “I´M LOSING”. Después, lucha contra las lágrimas antes de pedir que corten la grabación.

Esas imágenes, aún vistas más de diez años después, desprenden alta frustración por la derrota.

Aquellos años ya veían a un Kevin Garnett absolutamente asentado en el estrellato, con un MVP de la NBA y con el liderazgo en los Wolves fuera de toda duda. Pero estaba perdiendo. Y aquello simplemente era demasiado para él, hasta tal punto de romperse en una entrevista que iba a ser posteriormente televisada.

La relación de Kevin Garnett con la derrota no iba a ninguna parte.

Kevin Garnett
Por suerte para él aparecieron los Celtics. Siete jugadores. Esa fue la mágica cifra de efectivos (cinco jugadores y dos selecciones del draft) que los Celtics tuvieron que entregar a los Wolves para conseguir el aterrizaje de Big Ticket en la ciudad de Boston. Así se formó el primer Big Three de la era moderna con el mismo Garnett, Ray Allen y la referencia de aquellos Celtics, Paul Pierce.

Su etapa en los Celtics fue, sin duda, un maravilloso viaje en la franquicia más laureada de la historia. Dos finales de la NBA contra los Lakers y el ansiado anillo tuvieron la culpa. Dos años para esnifar baloncesto clásico, para sentir en el alma la rivalidad más grande la historia del deporte. Dos finales para ver al Garden enfurecido recibiendo a los Lakers y para ver al Staples de uñas contra los Celtics.

De esa historia de amor entre tres grandes del baloncesto, salen los últimos trazos de la personalidad de Kevin Garnett. El Kevin Garnett más rencoroso apareció después de la marcha de Ray Allen a Miami Heat. Se sintió traicionado y jamás lo perdonó. Desde ese momento, varios encuentros entre ambos con distintas camisetas y una tónica habitual: Garnett ignorando a Ray Allen, incluso en momentos en los que el escolta iba a buscarle directamente para saludarle.  

El último giro romántico a su carrera fue la vuelta a Minnesota Timberwolves. El tipo que odiaba perder regresaba al origen de todo. La nieve, el lago helado, el Target Center y una declaración después de disputar su primer partido tras su vuelta: “Me sentí como un rookie, no hay palabras.” Y ante eso uno se pregunta qué coño importa todo lo demás.             

Y así se va acercando el final de una leyenda, que ya se nos echa encima. No es precisamente Kevin Garnett uno de los jugadores más queridos de toda la NBA, más bien todo lo contrario. No está muy claro si el ala pivot de los Wolves permanecerá en la liga el año que viene pero estaría curioso saber si la reacción de las aficiones sería la misma que la que ha habido con Kobe Bryant.

Sea su retirada a finales de esta temporada o cuando acabe la siguiente, se hará muy necesario poner a Kevin Garnett en el lugar donde merece, bastante alto en el Olimpo del baloncesto. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El Mesías que olvidamos

Nadie va a venir a hablarle de altas expectativas a Ricky Rubio. Las ha soportado desde que debutara con 14 años en la ACB. Quizá desde antes. El niño prodigio. El representante de una nueva generación. El protagonista de ríos de tinta y de miles de críticas, tanto positivas como negativas.

Por eso debuta en la NBA y parece que haya pertenecido a la liga desde el primer día que puso un balón en el parqué.  

Por eso se toma con naturalidad que uno de los mejores pivots de la historia le compare con el mítico Pistol Pete Maravich en pleno All Star.

Por poner algunos ejemplos.   

Vía Getty Images
A fecha de hoy, Ricky Rubio está inmerso en un círculo vicioso del que parece cada día, cada temporada, más difícil salir. Alterna veranos de trabajo con expertos en el tiro con temporadas en los que su porcentaje de acierto no levanta el vuelo, cuando no se hunde aún más.   

El cuento de hadas con el que empezó su andadura en la NBA hace tiempo que se acabó. Nos lo devoramos los aficionados y se lo devoró él por su incapacidad para poner fin a un problema que no le abandona, que le persigue a cada cancha que visita. En algún momento, Ricky Rubio dejó de ser el Mesías. En algún momento, Ricky Rubio se convirtió en poco menos que Lucifer.

El baloncesto es un juego de confianza. Ver bailar con el balón a Stephen Curry,  ver defender un uno contra uno a Kawhi Leonard, disfrutar del resplandor en el que se convierte Russell Westbrook cuando cruza la cancha u observar lanzar a Kevin Durant son irrefutables pruebas de ello. 

Sin ese preciado tesoro las piernas no responden, la muñeca tiembla, el aro se cierra a un diámetro imposible de abordar. No es posible jugar bien sin confianza. Y Ricky Rubio es la mejor imagen de esta máxima actualmente.

Pero, retrotraigámonos al inicio de la historia antes de abordar la actualidad del jugador de El Masnou.  

Cuando los Wolves seleccionaron a Ricky en el draft de 2009, por delante de bases que están teniendo mejores carreras como el propio Curry o Brandon Jennings, las esperanzas se dispararon en la ciudad de Minneapolis. Un fenómeno mundial que superaba todo lo antes conocido se convertía en el ídolo de la ciudad y en la referencia de una franquicia sin que se hubiera enfundado ni por un segundo la camiseta del equipo.     

La historia de una carrera que recién se iniciaba. Pocos capítulos, pero escritos todos ellos en letras doradas y convertidos todos, por supuesto, en best seller. Records de precocidad en la ACB con el Juventut, su fascinante participación en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, una visión de juego comparable con las mejores de la historia.

Y una elección. Tal vez los primeros renglones torcidos de su carrera. Un traspaso al Barcelona por 3.7 millones de euros, por supuesto el más caro de la historia del baloncesto español. La carrera de Ricky, todo a lo grande.

En el Barcelona vivió a caballo entre el éxito colectivo y la decepción individual provocada por un estilo de juego que no era el suyo y que jamás lo iba a ser. Xavi Pascual quiso coger las riendas de un pura sangre y Ricky perdió la sonrisa, el vértigo que le caracterizaba. Fueron dos temporadas difíciles en los que la percepción que tenían los aficionados europeos de él cambió, todo lo contrario que al otro lado del charco, donde los fans de los Wolves seguían esperándole como salvador de la franquicia.    

A pesar del desencanto a nivel individual que le provocaron las dos temporadas en el Barcelona, Rubio engrosó su colección de títulos antes de emprender el viaje a la NBA.

Vía Barcelona
Rubio finally joins wolf pack”. Año 2011. Ricky se une por fin a la manada de lobos. Ni tan siquiera las dos temporadas discretas en el Barcelona apagan el fuego en Minneapolis. Ricky Rubio llega a su nueva casa con la mochila cargada de responsabilidad. El único tiempo que se le permite se lo otorga el lockout de la NBA, que demora el inicio de la competición hasta finales de diciembre.

El 26 de diciembre y frente a OKC se produce el debut, en Minneapolis, su nueva casa. Tan buenas fueron las sensaciones y vibraciones que dejo en la cancha, tal fue el flechazo que la afición sintió con él solo con verlo correr y poner balones imposibles que lo que menos importaron fueron los números, más allá de que estos fueran decentes (6 puntos y 6 asistencias).

Ricky Rubio pintaba un lienzo y olvidaba así, de un plumazo, sus dos años en el Barcelona. Era el pistoletazo de salida a una carrera que se suponía le iba a llevar al estrellato de la NBA y a consolidarse como uno de los mejores bases del planeta. 
    
Han pasado cuatro años y más de un mes y Ricky Rubio visualiza aún desde la lejanía la playa de las estrellas.

Hubo un tiempo en que ni siquiera el tiro importó. Le valía con jugar a 200 por hora. Como si fuera fácil. Una lesión, el ancla se suelta. Otro problema físico y el ancla sigue descendiendo. Cientos de tiros y ya no hay nada ni nadie que frene el desastre. Ricky Rubio está anclado a 35 kilómetros de la orilla. 35, como el porcentaje de acierto en tiros de campo que atesora esta temporada.

Las estadísticas, frías e implacables, hablan claro en este aspecto y no dejan a Ricky en muy buen lugar. 


El 36.4% de acierto en tiros de campo que luce en sus años de carrera en Estados Unidos es el peor en los últimos 40 años para un jugador que haya intentado al menos 1500 tiros. Dramático. Como ver los nombres que le acompañan en el Top 10: Daequan Cook, Ronnie Price, Eddie Griffin, Darrick Martin, Rafer Alston, Mark Makon, Trey Burke (¡!!), Lindsey Hunter y Bob Love.

El peor tirador de los últimos 40 años/ Basketball Reference
Una comparación directa con sus coetáneos en el tiempo y semejantes en posición le deja aún en peor lugar.

Estableciendo la base de al menos 300 tiros en la temporada, menos para la 2014-2015 en la que solo jugó 22 partidos, sus porcentajes quedan clasificados de la siguiente manera entre todos los bases de la liga:

Situación de los porcentajes de tiro de Ricky entre los bases de la liga
Y claro, una cosa es hablar de Ricky Rubio como un jugador con problemas en sus porcentajes de tiro y otra cosa bien distinta es decir que el base de los Wolves es el peor tirador en los últimos 40 años de NBA. Y las estadísticas están ahí.

El tiempo se acaba para Ricky, al menos en Minnesota. Los Wolves han demostrado tener paciencia y confianza en él y le otorgaron un contrato, más con miras a lo que podía llegar a ser que en lo que era en ese momento. Y el base catalán no ha respondido. Aunque probablemente la llegada de un entrenador como Sam Mitchell tampoco haya ayudado en exceso en su proceso de crecimiento, las excusas se le acabaron hace ya mucho tiempo a Rubio.

Viéndole jugar actualmente y recordando sus mejores momentos en la NBA se establece una sensación, un pensamiento, en aquel que lo visiona: Jugando a altas velocidades, Ricky Rubio está  dentro de la élite de bases de la NBA. Sin embargo, cuando la velocidad baja de esos 200 kilómetros por hora, se convierte en un jugador del montón.

Parece obvio que las altas velocidades están olvidadas para Ricky. La respuesta a qué le puede llevar al estrellato jugando a ritmos normales es la que os estáis imaginando: el acierto en el tiro.

Y en esas esta Ricky Rubio, intentando descifrar el misterio de cómo conseguirlo.

jueves, 23 de octubre de 2014

División de Noroeste- Previa

DENVER NUGGETS

Denver Nuggets trata de encontrar la llave del éxito después de la salida del equipo del entrenador en jefe George Karl. En principio la llegada de Brian Shaw parecía un excelente movimiento, pero en su primer año no ha podido ganar tantos partidos como seguramente la franquicia y él hubiera deseado. Solo Kenneth Faried ha rendido al nivel esperado y los Playoffs fueron una quimera desde el inicio de la temporada. Con pocos cambios en la plantilla, no parece que sus expectativas vayan a mejorar mucho, pero será como siempre un equipo peligroso en su casa y con una tendencia muy marcada a la alta anotación, aunque espere otro año lejos de las series por el título.

Kenneth Faried estrena contrato 

Un gran Mundial bien vale un buen contrato. Después de luchar por el MVP del torneo con Kyrie Irving, Kenneth Faried renovó cuatro años con Denver Nuggets a razón de cincuenta millones. Faried es un finalizador de élite, un defensor por encima de la media y un rebotero reputado. Su juego tiene sello de identidad. Faried pelea cualquier jugada y disputa cualquier balón con la máxima energía, lo que le hace un jugador muy difícil de enfrentar. No está capacitado para ser un jugador franquicia y probablemente nunca lo estará, pero Faried es una pieza clave en la reconstrucción de los Denver Nuggets y le han pagado como tal. Ahora es tiempo de demostrar Kenneth. 



La vuelta de Gallinari

La pesadilla por la que ha pasado el crack de Sant´Angelo Lodigiano ha durado 18 meses. Gallinari ha pasado un año y medio torturado por graves lesiones que han frenado su progresión en un momento clave de su carrera. Ahora, aún con 26 años, Danilo tratará de recuperar sensaciones y buscará reflotar una trayectoria que tenía muy buena pinta. Para ello debe evitar las lesiones (que fácil decirlo) que de momento marcan su presencia en la NBA. Un regreso del alero italiano al mejor nivel le daría a Denver un jugador temible para acompañar a Kenneth Faried y soñar con una buena temporada y con un mejor futuro. Vuelven la magia y la calidad transalpina. Y ojalá que sea por mucho tiempo.  

Tiempo de Quincy Miller, por favor

Quincy Miller es una debilidad personal. Es un jugador que tiene 21 años y que sin duda dio el salto a la NBA demasiado pronto. Después de un primer año realmente complicado en el que participó en apenas 7 partidos, jugó 52 en su segundo año (16 como titular). Como corresponde a un chico de su edad, Quincy Miller está en proceso de crecimiento, pero hizo alguna demostración de buenas maneras y mantuvo una línea ascendente a lo largo del año. La temporada que comienza, Denver Nuggets contará con la vuelta de Gallinari y con la presencia de Wilson Chandler. Desde aquí solo puedo esperar que eso no repercuta en la cantidad de minutos para el joven Miller, porque los necesita y porque nos merecemos ser testigos de cómo explota sus cualidades.   



Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 13º  

  MINNESOTA TIMBERWOLVES

Se acabó la discutida etapa de Rick Adelman en el banquillo de Minnesota Timberwolves. Bajo su mandato, los Wolves no han conseguido volver a Playoffs y han mostrado constantemente una defensa ridícula. Aunque las lesiones no pueden ser una justificación, estas han asolado al equipo. Kevin Love, Pekovic o Ricky han vivido tiempo (bastante) en la enfermería con Adelman de entrenador. Para suplirle llega un autoimpuesto Flip Saunders, un exitoso entrenador que buscará devolver a los Wolves a territorio que no conocen desde la etapa de Kevin Garnett. Casi nada. Para ello contará con un equipo poco curtido y que necesita mucho trabajo. Ricky Rubio, Wiggins, LaVine, Bennett o Dieng pueden ser una buena base sobre la que construir un proyecto ganador a largo plazo, pero no parecen ser el equipo soñado para ganar de inmediato. 

Ricky, ¿ahora o nunca?

Ricky Rubio ha estado a la sombra de Kevin Love desde su llegada a Minnesota. Sus tres temporadas en la liga han sido un continuo sube y baja en rendimiento y sensaciones. Después de un inicio soñado que despertó una autentica Rickymania en Minnesota,  el base catalán vio frustrada su progresión con la grave lesión en la rodilla que se produjo en un fortuito choque con Kobe Bryant. Su vuelta a las canchas se vivió con la misma emoción que su debut, pero Ricky acabó acusando en el final de su segunda temporada. Esta sensación agridulce se mantuvo e incluso se agravó desgraciadamente en la tercera campaña. Rubio no ha progresado desde que llegó a la NBA y sigue teniendo horribles problemas a la hora de tirar. Si quieres ser un aceptable tirador, lo mínimo es meter los tiros sin defensor, cosa que Ricky lamentablemente no ha podido hacer hasta ahora. Los Wolves han buscado una solución y Ricky tendrá entrenador de tiro a tiempo completo. Si desarrolla un tiro amenazante y sigue mejorando en defensa los Wolves serán muy felices. Con su segundo contrato en la NBA en juego, convertirse en el líder de un equipo que va a jugar sin presión puede darle muchas alegrías y mucho dinero. Al fin y al cabo, Minnesota le drafteó para ello.    

Viene aire fresco, llegan Wiggins y LaVine

No está nada mal, ¿no? El número 1 del draft llegó vía Kevin Love acompañado por Anthony Bennett. LaVine fue seleccionado con la selección de primera ronda y, aunque no pareció hacerle mucha gracia, debe estar encantado de jugar al lado de Wiggins y Ricky. A estas alturas de la película nadie duda de que Wiggins va a ser una estrella. Tiene potencia física y una capacidad anotadora increible. Puede anotar desde cualquier lado del ataque y va a asumir gran cantidad de tiros desde el primer momento. LaVine está mucho más verde pero sus vuelos y su conexión con Ricky pueden hacer temblar los aros de toda la NBA. Falta ver si empezará desde el banquillo dándole descanso a Kevin Martin o si por el contrario asumirá protagonismo desde el inicio. Sea como sea, ambos serán importantes en otra reconstrucción en Minnesota.   



Abran paso a Dieng

Con los problemas de lesiones de Pekovic, Dieng apareció en grande en la segunda mitad de su temporada de rookie. El senegalés bajo rebotes, anotó con asiduidad y fue un ancla defensiva en un equipo que carecía de ello jugando con Pekovic y Love juntos. En el Mundial de España fue capaz de reafirmar las expectativas creadas y metió a su país en los octavos de final con un derroche de entrega espectacular y sin apenas descanso. ¿Pueden convivir juntos Pekovic y Dieng? No o eso parece. Pekovic y Dieng tienen un pack de cualidades diferentes (Pekovic destaca por su capacidad ofensiva y Dieng por bajar rebotes y su defensa intimidatoria), pero no es probable que puedan compartir muchos minutos en cancha. El futuro en la posición de pivot para Minnesota es Dieng, y cada minuto que le robe Pekovic será un error en mi opinión.  

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 11º 

PORTLAND TRAIL BLAZERS

Después de una buena temporada 2013-2014, Portland tiene la obligación de buscar el más difícil todavía, mejorar su record y sus resultados en la nueva temporada. Lo buscarán con un equipo que no ha cambiado nada en su base. El cinco titular que todos los aficionados a la franquicia de Oregon se sabían el año pasado volverá a ser la piedra angular de un equipo que sin embargo se ha reforzado bien en el que ha sido su punto débil en los últimos años, el banquillo. La llegada de Steve Blake y del pivot Chris Kaman supone un empujón en una unidad en la que Stotts no ha confiado mucho últimamente.   

Lillard y Aldridge, una pareja de oro

Un jugador exterior y otro interior. Uno de 24 años y otro de 29. Portland luce músculo con estos dos excepcionales jugadores. Aldridge jugó a nivel MVP la temporada pasada y se encuentra en el punto álgido de su carrera deportiva, justo antes de llegar a la treintena. Sus exhibiciones en Playoffs ante Houston Rockets fueron de otro mundo y otra época. Dominó a Dwight Howard de principio a fin y fue una maquina en ataque. Por su parte, Lillard maravilló al mundo con su nivel y con algunas canastas que parecían imposibles pero que el hizo realidad. Su progresión parece imparable y se dirige irremediablemente al estrellato. Sobre esta pareja construye Portland Trail Blazers un equipo que aspira este año a luchar con los mejores equipos de la Conferencia Oeste.



Nicolas Batum

Parece que lleva toda la vida en la NBA pero Nicolas Batum apenas tiene 25 años. El alero francés debe convertirse en el escudero de lujo de Lillard y Aldridge, en el acompañante perfecto. Nico Batum puede tirar desde la larga distancia, es un buen penetrador a canasta, defiende con éxito su posición y sabe jugar las ayudas ayudándose de sus largos brazos. Además ayuda en el rebote y puede ejercer puntualmente de base. Su Mundial de España ha sido excelente coronado con un bronce y con la presencia en el mejor quinteto del torneo. De que Batum consiga mantener un buen nivel a lo largo de la temporada dependerá en gran medida las victorias que consiga la franquicia de Oregon.     

Fondo de armario

Portland ha sufrido en las últimas temporadas por un escaso fondo de armario que le ha costado victorias y el físico de sus mejores jugadores. Este ha sido el problema con el que ha tenido que batallar Terry Stotts durante las dos temporadas que lleva a los mandos de Portland. Los fichajes de Steve Blake, un fiable base suplente para Lillard y de Kaman, un grandote que puede entrar en la rotación interior, buscan ser la respuesta a un interrogante que está muy presente en la franquicia de Portland. Aparte de estas dos adiciones, los Trail Blazers buscarán soluciones en Thomas Robinson, Meyers Leonard o Dorrell Wright. Una segunda unidad peligrosa y fiable puede ser la diferencia entre ganar 48 partidos o ganar 60. Por otro lado, la mejora de esta segunda unidad dificulta las posibilidades de Víctor Claver de seguir alargando una aventura que jamás ha tenido mucho sentido.     
Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 6º  

OKLAHOMA CITY THUNDER

Los años pasan y OKC empieza a convertirse en el eterno aspirante al título de la NBA. En los últimos tres años han sido varios los factores que han impedido al equipo de Kevin Durant alzar  el trofeo. Primero fue el Big Three de Miami el que acabó con un equipo que pagó la inexperiencia donde más duele, en unas finales. Después, las lesiones y el excelso nivel de juego mostrado por su máximo rival en el Oeste, San Antonio Spurs, han dejado a Oklahoma con una sensación muy agridulce. Esta temporada tendrán una nueva oportunidad de olvidar viejos fantasmas. ¡Y qué oportunidad! En el Este, el Big Three de Miami se ha desintegrado y los dos equipos más potentes de la conferencia han hecho importantes cambios en sus plantillas. En el Oeste, OKC puede esperar que por fin San Antonio de un paso atrás aunque tendrán que aguantar el envite de equipos como Clippers o Warriors.    

¿La última oportunidad de Scott Brooks?

Entre los aficionados de Oklahoma empieza a surgir la duda sobre si Scott Brooks es el entrenador adecuado para llevar al título a un equipo que tiene a dos jugadores Top 10 de la NBA. Sin paños calientes, Brooks no ha hecho jugar bien a su equipo en todo el tiempo que lleva dirigiéndolo. En las temporadas regulares ha mantenido una progresión que le ha llevado a ganar muchos partidos, pero en Playoffs ha sufrido en series contra equipos inferiores y objetivamente no ha estado nunca cerca de ganar el anillo, porque las finales que disputaron contra Miami fue un ejercicio de dominación por parte de los de Florida. Las lesiones de Russell Westbrook en momentos importantes le han supuesto una válvula de escape para soportar las críticas, pero es probable que el tiempo se esté acabando para Brooks en Oklahoma. Oklahoma y él necesitan ganar y necesitan hacerlo ya.     

Los tres mosqueteros

Durant, Westbrook e Ibaka. Las tres estrellas del equipo. La pareja Westbrook- Durant se ha convertido en una de las más comentadas de los últimos tiempos. No han sido pocas las voces que hablaban de la escasa conveniencia de la presencia de Westbrook para la carrera y la forma de jugar de Kevin Durant. Aun así el tiempo ha demostrado que son compatibles y, fuera de alguna desavenencia en finales de partido apretados, han mantenido una buena sintonía dentro y fuera de la cancha. A la espectacular pareja que forman, se ha ido uniendo de manera paulatina Serge Ibaka. Aprovechando los problemas con las lesiones que han acechado a Westbrook, Ibaka se ha convertido en una pieza importante en el ataque de OKC y probablemente en su única amenaza interior.



Pero, ¿y los demás?  

El acompañamiento de estos tres jugadores con el que ha contado OKC en estos últimos años ha sido tratado como uno de los problemas principales por el cual la franquicia no ha conseguido cumplir las expectativas creadas, es decir, el anillo. Por el horizonte surgen dos o tres nombres que pueden ayudar a solucionar este grave problema. El primero es el pivot neozelandés Steven Adams cuenta con importantes limitaciones ofensivas pero a día de hoy es un ancla defensiva confiable para un equipo que tiene con pivot titular a Perkins. El segundo nombre es el de Reggie Jackson, que ha sido utilizado como comodín y microondas desde el banquillo. Ahora, parece que su rol va a cambiar y va a asumir más importancia en el equipo, cosa que desde luego merece. Se ha hablado de la posibilidad de que Jackson entre de titular en el puesto de escolta, pero en mi opinión seguirá siendo más aprovechable desde el banquillo. Luego aparecen nombres como Jeremy Lamb, que este año debe tener mayor protagonismo, Anthony Morrow que es un francotirador contrastado y el soldado Nick Collison que seguirá siendo un recambio de garantías.  

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 3º

UTAH JAZZ

No tengo ninguna duda de que está muy cerca el día que todos los jóvenes de Utah Jazz exploten y conviertan a la franquicia en un equipo a tener en cuenta incluso en Playoffs. El problema para ellos es que este tampoco parece que vaya a ser el año, aunque un equipo tan joven siempre tiene ese punto de incertidumbre que te puede mantener enganchado los primeros partidos de temporada si van bien. Olvidar la etapa de Jerry Sloan no va a ser fácil pero la franquicia debe tener paciencia y confianza en el trabajo que se está haciendo porque la base del equipo es muy buena. Trey Burke, Derrick Favors, Gordon Hayward, Enes Kanter, Dante Exum y Alec Burks parece una base muy sólida sobre la que construir y mejorar.

La ilusión por Exum

Con cero experiencia en cualquier liga americana o europea, llega a la NBA Dante Exum habiendo sido elegido en el puesto número cinco del draft. Pese a que durante la temporada pareció que el chico estaba dispuesto a cualquier cosa por ser elegido por los Lakers, finalmente fueron los Jazz los que se atrevieron con él y se llevaron a un talento puro pero que todavía está por pulir. Con 1.98 de altura, puede jugar tanto de base como de escolta y su capacidad atlética unida a su decisión le aporta una ventaja a la hora de entrar a canasta. Sin embargo, Exum es un mal tirador desde la larga distancia y no es un tirador de triples ni mucho menos consistente. Utah debe saber que es una piedra que debe pulir con paciencia y con calma, porque como se demostró en el Mundial de España donde estuvo muy lejos de destacar al nivel que se podría esperar. Lo bueno para él es que Utah no parece tener prisa y se va a encontrar con compañeros jóvenes y con ganas de mejorar. Exum debe ir poco a poco sacando lo mejor de sí mismo y veremos cuál es su techo.



¿Han crecido los jóvenes?

La franquicia de Utah ha visto cómo sus jugadores más jóvenes disfrutaban estos últimos años de los minutos necesarios para instalarse en una liga tan competitiva como la NBA. Los ejemplos aparecen por todos los lados. El jugador de segundo año Trey Burke fue una pieza clave el año pasado para los Jazz y parece un buen proyecto de futuro base con solo 21 años. Alec Burks es otro ejemplo de joven (23 años) con talento y que ha contado con muchos minutos y oportunidades. En su tercera campaña en la NBA, doblo su media de puntos respecto a las dos primeras. Derrick Favors es un grandote de 23 años pero que cuenta con sobrada experiencia en la liga. Viene de un año importante en el que asumió por primera vez la titularidad durante la temporada y su crecimiento está en plena curva ascendente. Gordon Hayward parece que lleva décadas jugando al más alto nivel pero solo tiene 24 años. Ha aprovechado las oportunidades y se ha convertido sin duda en uno de los aleros importantes de la NBA y en la cara visible de Utah Jazz. Por último nos encontramos con el pivot de 22 años Enes Kanter. Afronta su cuarta temporada con la ilusión de confirmar las buenas sensaciones del año pasado. Utah tiene el mejor núcleo de jóvenes de toda la NBA por mucho.   

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 15º 

domingo, 2 de marzo de 2014

¿Y si le estuviéramos pidiendo demasiado de Ricky Rubio?

En los nueve años que lleva jugando al baloncesto profesional Ricky Rubio ha hecho soñar a mucha gente, tal vez a demasiada. Empezó  con los aficionados de la Penya, equipo en el que inició su vida deportiva y en el que empezó a demostrar todo lo que llevaba dentro de esa prodigiosa mente baloncestística. Continuó con los aficionados a la selección española que se enamoraron de su juego en los Juegos Olímpicos de Pekín, a donde acudió con 17 años aunque viéndole jugar pareciesen 27. E hizo soñar también a los seguidores del Barcelona equipo donde nunca terminó de cuajar porque el estilo de su entrenador no podía ser más alejado del suyo. Pero tal vez a los aficionados a los que ha hecho soñar más fuerte han sido a los de Minnesota Timberwolves, equipo que lo drafteó en 2009 en la posición número 5. Los fans de los Wolves le esperaban con los brazos abiertos pero entonces sonó el despertador… Ricky Rubio decidía no dar el salto a la NBA aún y se quedaba en la ACB fichando por el Barcelona.

“Bueno, Ricky Rubio se convertirá en una estrella en Europa y vendrá a Minnesota siendo casi una súper estrella”. Supongo que eso debieron de pensar en los Wolves una vez se pasó el primer golpe. Riiing Riiing. El despertador volvió a sonar. Rubio vivía una involución preocupante en el Barcelona, sobretodo en su segundo año, y mucho comenzaban a dudar de él. Aun así cuando Ricky decidió emprender su  viaje a la NBA, allí estaban los Wolves y sus aficionados para recibirle en el mismo aeropuerto de Minneapolis con honores de estrella y con aires de salvador. El Target Center se llenaba el 26 de diciembre de 2011 para ver el debut de Ricky frente a uno de los mejores equipos de la NBA, el Thunder de Oklahoma. Rubio se preparaba para  salir desde el banquillo y el alboroto se convertía en júbilo en el pabellón. Pases a pista abierta sin mirar, pases en ataques en estático que parecían imposibles, el efecto Ricky había llegado a Minnesota y disfrutaban aficionados, compañeros y él mismo. Los fans de los Wolves volvían a dormir a pierna suelta soñando con un esperanzador futuro, y con que la pareja Rubio- Love fuera el final de sus malos días. Pero si pensabais que el despertador de los aficionados de los Wolves ya no iba a sonar más estabais equivocados. Esta vez fue de la peor manera, en forma de lesión. Ricky Rubio se rompía la rodilla y su temporada de rookie en la liga acababa  de la peor forma posible. Empezaba entonces una larga recuperación que le haría perderse los que hubieran sido sus segundos Juegos Olímpicos y algo más que el inicio de su segunda temporada NBA. Su regreso se producía frente a Dallas Mavericks y el pabellón volvió a recibirle como un héroe, como una esperanza. Los Wolves no fueron capaces de clasificarse para Playoffs pero las sensaciones de Ricky fueron buenas para ser un jugador que salía de una lesión tan importante.

Ricky Rubio, Kevin Martin, Corey Brewer, Kevin Love y Nikola Pekovic. Ese era el más que buen quinteto que presentaban los Wolves a principio de la temporada 2013-2014 para su asalto a los Playoffs del Oeste. Un pívot poderoso en el juego de ataque aunque tal vez algo pequeño, un 4 que es una superestrella, un 3 y un 2 con muchísimas  cosas que demostrar y un Ricky Rubio que este año debía de dar un golpe encima de la mesa y crecer. Muy lejos ha estado la realidad de las expectativas creadas en el inicio de temporada tanto para Ricky como para el equipo. Minnesota ha sido un conjunto divertido de ver en ataque durante toda la temporada pero ha demostrado demasiados problemas defensivos y una dificultad increíble para ganar partidos mínimamente igualados. A nivel personal Ricky no está disfrutando de la temporada. Rara vez se le ha visto sonreír durante los partidos y sus apariciones en los Highlights, una marca de la casa, son cada vez más escasas. La presencia de Love, Pekovic, Martin y en menor medida la de Brewer le ha convertido en la cuarta o quinta referencia del equipo en ataque lo que no ha hecho más que perjudicarle. El convivir con referencias ofensivas de primer nivel ha hecho que muchas veces su papel se limite a subir el balón, entregarlo y rotar o lo que es peor todavía, a quedarse abierto esperando un tiro, algo que nunca ha sido su especialidad. Eso ha minado su confianza y se muestra cada vez más dubitativo. El paso adelante que debía de dar se ha convertido en dos pasos atrás.

Pero, ¿Qué se le puede pedir a Ricky? Creo sinceramente que todo a lo que llegue Ricky Rubio nos va a parecer poco, a mí el primero, pero también creo que él nunca ha engañado a nadie. Él siempre ha sabido lo que es. Un jugador que combina una visión de juego privilegiada con un mal tiro de media- larga distancia, un jugador con una velocidad de brazos increíble que le facilitan el robo de balón y unas lagunas defensivas que no puede esconder, un jugador que hace disfrutar durante el partido pero que desespera en el clutch time. Lo que ha pasado es que la magia ha cegado a nuestro raciocinio. Y Ricky tiene mucha magia que esperábamos que solucionase todos sus problemas. ¿Pensábamos que iba a lanzar en la NBA por encima  del 40%? Si. ¿Había alguna razón para pensar que podría pasar? No y mil veces no. ¿Pensábamos que iba a poder promediar 15-17 puntos por partido en la NBA? Si. ¿Había alguna razón para pensarlo? No. Lo único que tiene que hacer Ricky es volver a disfrutar con lo que sabe hacer. Correr, pasar, hacer feliz a la gente y ser descarado. Inventar el juego. Eso si que se lo podemos pedir porque lo ha hecho siempre de maravilla.