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viernes, 16 de mayo de 2014

Indiana Pacers Vs. Miami Heat.

Paul George Vs. LeBron James.
El duelo entre los duelos. ¿Está preparado Paul George para dar el siguiente paso y conquistar el reinado de la Conferencia Este? LeBron James es el jugador más completo de la liga y llega a las finales después de meter 49 puntos a Brooklyn y con la motivación de haber perdido su primer MVP a manos de Durant. Paul George querrá confirmar que está en la elite de la liga y plantarse en su primera final de la NBA. Ambos han sido terriblemente buenos en estos Playoffs y el duelo está servido.   

El factor Hibbert.
13 partidos de Playoffs. 8 victorias y 5 derrotas. 11.8 puntos, 5.7 rebotes y 47.2% de acierto en las alegrías. 3.2 puntos, 2.4 rebotes y 19% de acierto en las tristezas. Son los números de Roy Hibbert en estas series por el título de la NBA. Como el día y la noche. Indiana Pacers va a necesitar sin duda la mejor versión del gigante de 2.18, más cuando no parece claro que jugador puede frenarle de la plantilla de Miami. Después del profundo hoyo en el que se metió a finales de la temporada regular y en la serie contra Atlanta, parece que Roy va asomando la cabeza poco a poco. Ha mejorado tanto su nivel ofensivo como defensivo aunque a decir verdad no resultaba muy difícil. Necesitará dar la talla ante un equipo que se le da históricamente bien y que parece que le motiva. Factor determinante en esta serie la actitud de Hibbert.

Ray Allen.
El hombre de los tiros clave ha tenido luces y sombras en las dos rondas que ha superado Miami en estos Playoffs. Frente a los Bobcats solo fue una mera comparsa, promediando apenas 3.3 puntos y 20 minutos por partido. Pero Ray Allen entró en calor cuando debía y fue en la serie contra los Nets cuando se convirtió en jugador importante. Aumento sus números hasta 27 minutos por partido y 13 puntos  por noche. Indiana no es Charlotte y Miami va a necesitar una buena versión del veterano jugador saliendo desde el banquillo.   

¿Qué Indiana Pacers vamos a ver?
Doctor Jekyll y Míster Hyde. Indiana Pacers ha combinado en los últimos meses actuaciones desesperantes con brotes verdes a los que agarrarse. Los últimos dos partidos de su serie frente a Wizards han sido el ejemplo perfecto. En el game 5 dieron pena, en el sexto no dieron opción.  Por regla general han sido noticia más por razones extradeportivas (¡un saludo Dixie!) que por lo que hacían en la cancha donde en muchas ocasiones han estado lejos de parecer un equipo. Las peleas protagonizadas por Sthepenson con George Hill y Evan Turner, el cruce de espadas entre Roy Hibbert y Paul George… Haya pasado lo que haya pasado es el momento de jugar como un equipo y se espera que lo hagan.     

Predicción.
Creo (y deseo) que va a ser una serie larga. Indiana estará mucho más motivado que ante sus dos anteriores rivales porque es un equipo construido para vencer a Miami Heat. Además cuentan este año con el factor cancha a favor, lo que en una serie a largo plazo puede acabar siendo determinante. El problema para ellos es que enfrente se van a encontrar al mejor jugador de la liga que parece no haber calmado su sed con dos anillos y que querrá demostrar que él es el verdadero MVP.


Miami Heat en 6 partidos.   

martes, 29 de abril de 2014

Hibbert y el sufrimiento.

¿Cómo decir donde te has escondido? ¿Cómo explicar que un día entraste en otra dimensión de la que aún no has salido? ¿Cómo contarnos que no eres feliz jugando al deporte que hace tres meses dominabas? ¿Como hablar de que no puedes meter una canasta, coger un rebote o poner un tapón desde tus 220 centímetros de altura? ¿Como poder confesar lo inconfesable? Roy Denzil Hibbert sufre. Mientras sus actuaciones individuales generan miles de comentarios críticos en las redes sociales su mente quiere llorar porque aun no entiende en que momento inició el camino de imparable a caricatura, de estrella a hazmereir. Su rostro es la mejor muestra de que no entiende nada, de que no sabe a donde fueron sus tapones, su habilidad con las manos o sus ganas de coger rebotes. Su rostro es el mejor ejemplo de que a veces es peor no entender nada que perderlo todo, porque el problema de Hibbert no es lo perdido, es la forma de perderlo.   

La involución de Hibbert es probablemente una de las mayores de la historia dentro del curso de una temporada. Bien entrada la competición, Hibbert aparecía en todas las quinielas como favorito a Jugador Defensivo del Año e Indiana era una montaña que parecía difícil escalar hasta para los dos veces campeones, Miami Heat. Después de la incorporación de Evan Turner y de Andrew Bynum, a Indiana parecía separarle de la gloria segura simplemente los meses. Ahora Hibbert deambula mas por el banquillo que por la cancha e Indiana Pacers esta en serio peligro de caer eliminado en primera ronda a manos de un equipo que ni siquiera cuenta con su mejor jugador, Al Horford. Ayer el pivot de New York pareció tocar fondo en el agujero sin fin en el que anda metido. En 12 minutos en cancha no fue capaz de anotar un solo tiro (0/2) ni de coger un solo rebote pese a que es, con diferencia, el jugador más alto de toda la serie. Fue una demostración de impotencia que hubiera estremecido al tipo más duro del mundo.      

E igual que Hibbert sufre, debo reconocer que yo estoy sufriendo por él. Los dedos le señalan, las miradas le acusan y su propia actitud le machaca porque no es capaz de mostrar nada de carácter en toda esta situación. A decir verdad, Roy Hibbert no parece ser el tipo más duro de mentalidad. Su técnico Frank Vogel le ha mostrado su confianza por activa y por pasiva y le ha permitido partidos y actitudes que a mas de uno hubieran sacado de la rotación aguantándole en el quinteto titular. Porque Roy Hibbert lleva dos meses mal, pero ni siquiera ha aparentado estar bien. Ni siquiera un intento, una señal de que el hoyo mas grande de su carrera pudiera ser algo pasajero La confianza de su entrenador solo se ha transformado en más perdidas de balón, en más canastas falladas o en una actitud mas desesperante. Durante los últimos meses, los bloqueos y continuaciones se han convertido en una pesadilla para Hibbert. Ha parecido desperdiciar miles de balones aunque seguramente haya sido alguno menos.  

¿Que le ofrece el futuro a Roy Hibbert? ¿Será capaz de dejar atrás todos los problemas y dudas para volver a ser el jugador que algún día fue? ¿Esta capacitado para dar un paso adelante y darle la vuelta a la situación, no ya para este año, sino para el resto de su carrera? Tal vez todo suene ahora demasiado alarmista y exagerado pero por lo pronto y debido a las sensaciones que recibimos parece misión imposible recuperar a Roy Hibbert para la causa de este año que debía ser el del anillo en Indiana. Probablemente una buena temporada baja llena de trabajo y carga de confianza lo pueda solucionar todo... o tal vez no. Sea lo que sea, te esperamos Roy.      

          

lunes, 21 de abril de 2014

Lo que Dixie ha separado, que alguien lo vuelva a unir.

A día dos de marzo Indiana Pacers lucía como, tal vez, el candidato número 1 al anillo de la NBA. Aquél maravilloso día los Pacers recibían a los Jazz con un record de 45-13 y dominaban la liga con puño de hierro, porque pese a alguna derrota salpicada y totalmente normal y sus recurrentes problemas  para anotar con cierta fluidez, todo aquel que veía a Indiana Pacers podía sacar la misma conclusión: jugaban como un equipo, como un equipo bastante bueno. Indiana conseguía el triunfo contra Utah con algo más de sufrimiento del normal y sumaba una  victoria que les colocaba con un maravilloso 46-13. El problema es que ese día la fiesta para los dos máximos puntales del equipo, Roy Hibbert y Paul George, no acabaría en la pista. Se cruzaría en su camino Dixie, y ya nada volvería a ser como antes. La fan de bonito nombre acabaría retozando en la cama con el gigantón y el alero del equipo. Un trio en toda regla. Pero según diversas informaciones, un trio con accidente. Con cruce de espadas nada más y nada menos entre compañeros que se ven todos los días las caras.

Azares del destino, o no, los siguientes cuatro partidos que jugarían los Pacers acabarían con derrotas. En dichos encuentros Paul George tendría una serie de tiro lamentable, 21 de 58. Roy Hibbert, favorito para mejor defensor del año por aquellos tiempos, aguantaría el tipo pero su temporada entraría irreversiblemente en una espiral negativa de la que aún lucha por salir. En los últimos 23 partidos los Pacers amasarían un record de 10-13 y solo la pasividad de Miami Heat les ayudó a conservar el primer puesto. Durante ese proceso, Roy Hibbert ha pasado por diferentes reacciones. Se ha mostrado tristemente hundido la mayor parte del tiempo. Como si la cosa no fuese con él, como si Dixie hubiese dejado huella, como si ya no hubiera nada por lo que luchar. Roy Hibbert ha dejado pasar rebotes, canastas, tapones y actitudes defensivas y ofensivas. En partidos enteros ha parecido vivir atormentado por algo que pasó aquella noche, absolutamente descoordinado con sus compañeros. Tan evidente ha sido esto que hemos perdido la cuenta de los pases perdidos después de bloqueo y continuación. Podrían haber sido un centenar, no lo dudéis. Solo un día Roy decidió alzar la voz. Fue para acusar a sus compañeros, no dio nombres, de egoístas. ¿Se llevaría Paul George esa acusación al plano íntimo?

Y si el gigante del trio ha estado de capa caída, que decir de Paul George. Ha tenido otro tipo de caída, probablemente menos visible pero igual de notoria para el equipo. La irregularidad. Visto en perspectiva, Dixie dejó huella ¿verdad? Un par de datos sobre Paul George para iluminaros; desde aquel partido ante Utah solo ha superado en tres partidos los 20 puntos con al menos un 45% de acierto en tiros de campo. En el camino hacia el socavón deportivo en el que están los Pacers, Paul George ha tenido partidos horrorosos, con porcentajes tan bajos que no podrían ser más bajos (0 de 9 ante Charlotte). Lo peor es que no ha sido capaz en ningún momento de echarse el equipo al hombro y ejercer como líder. Ni una sola declaración en la que diera muestras de compañerismo y unión. Ni una sola declaración de apoyo a Roy Hibbert, que en realidad es el que más palos se ha llevado de todo el equipo.

Ayer comenzaron los Playoffs para Indiana. Los que en algún momento pensaron que su bajón de juego se debía a la poca competitiva Conferencia Este y que todo volvería a la normalidad en postemporada esperaban una reacción del equipo. Los que por algún casual pensábamos que Indiana en tiempo de Playoffs dejaría sus diferencias en los vestuarios y saldría a jugar como un equipo esperábamos una reacción. Ambos nos dimos una buena torta. Indiana sucumbió ante Atlanta Hawks en un ejercicio de incertidumbre e incoherencia. Empezó el partido con dos canastas. Una de Hibbert y otra de West. A partir de ahí todo se acabó. Desubicado, superado, poco participativo, fallón. Son algunos de los adjetivos con los que se puede calificar la actuación del gigante de Nueva York ayer. Los problemas de Indiana no acabaron ahí. Paul George apenas pudo embocar 6 de los 18 tiros que intentó.


Indiana vive bajo el hechizo de una mujer. Una mujer llamada Dixie. Una mujer sin rostro que ha dividido un vestuario. Por el bien de la NBA y por el bien del espectáculo, lo que Dixie ha separado, que alguien lo vuelva a unir. 

lunes, 10 de marzo de 2014

Tres grandes en apuros.

Indiana cuatro derrotas consecutivas. Miami tres. OKC dos. No, no es baloncesto ciencia ficción ni acabo de apagar la Play. Es la realidad en la que viven tres de los cuatro mejores equipos de la NBA está temporada. El cuarto, San Antonio, sonríe convencidos de que como casi siempre estarán en la pelea y disfrutando de que sus rivales se empiecen a sumergir en un mar de dudas del que habrá que ver como salen a estas alturas de temporada.  

Indiana Pacers tiene varios problemas, algunos clásicos y otros realmente sorprendentes. El equipo dirigido por Frank Vogel siempre ha tenido serias dificultades en la circulación de balón en ataque. El equipo está colocado el 27 en asistencias por partido y el 20 en puntos por partido, algo no muy habitual en las franquicias que tienen tan buen record como los Pacers.  El problema empieza porque su base titular, George Hill es un excelente defensor pero no puede estar más lejos de ser un buen catalizador del juego. Tal vez ni siquiera este cerca de ser uno. Durante la temporada han podido esconder esto por varias razones: la primera pasa por el potencial interior que tienen. Hibbert, West y Scola son jugadores fiables en ataque pero sobretodo el primero de ellos está en un bache que se va haciendo cada vez profundo. Promedia en los últimos cinco partidos 8 puntos y un lamentable 43% en tiros de campo. La segunda de las razones ha sido Paul  George que ha podido dominar el juego hasta estos últimos cinco partidos (aunque está manteniendo una línea peligrosamente descendente durante toda la liga). Y por último, la razón más importante de la gran temporada de Indiana, la defensa. 106 puntos por partido son los que ha recibido la mejor defensa de la liga en la serie de cuatro derrotas consecutivas. Indiana no está preparada para ganar regularmente partidos a 110 puntos y por eso sufre. Y mucho. Necesitan que vuelva la defensa y el Hibbert más intimidador.

Miami Heat. Creo que Miami es un equipo difícil de leer. Su racha de tres derrotas ha sido contra tres grandes de la liga, San Antonio, Houston y Chicago. Sin embargo es el ganador de los dos últimos anillos y tiene al mejor jugador de la liga. Pero hay varios interrogantes detrás de todo esto. El primero es el puesto de base. La situación es la misma que en otros años. Las dudas sobre Mario Chalmers y Norris Cole. Ambos son jugadores promedio y que esconden sus carencias por jugar al lado de quien juegan porque no nos engañemos, LeBron hace de todo y todo bien. Veremos si pueden volver a surgir como factores claves (o al menos seguros) en tiempo de Playoffs. El segundo interrogante es la posición de escolta. Spoelstra ha jugado muy bien con los partidos y  el descanso de Wade con vistas a que esté listo para la postemporada. ¿Lo conseguirá? De momento el plan le sale a la perfección porque Wade tiene en esta temporada su alto en porcentaje de tiros de campo y de lanzamientos de tres ¡¡EN TODA SU CARRERA!! Por otro lado tenemos a Ray Allen. A día 10 de marzo no tengo casi ninguna duda de que va a ser vital y decisivo en alguna serie de Playoffs pero los años no pasan en balde y Allen tira con uno de sus peores promedios en triples de su vida. Y por último su juego interior. Miami Heat solo tiene un jugador 7 pies y adivinen quien es… Si, el pobre y otrora futuro pívot mas dominante de la liga Greg Oden. Obviamente Chris Bosh es un valor seguro y Birdman puede ayudar, pero los números son los números y Miami Heat está en el sótano en la lista de rebotes por partido. De todas maneras Miami ha tenido estos problemas casi calcados en las dos anteriores temporadas y ha salido campeón. Veremos.

Y por último OKC. Perkins, Collison, Adams y Thabeet. Ellos son el primer problema de OKC. Forman junto a Ibaka el quinteto de interiores del equipo pero ninguno de los cuatro puede anotar regularmente. Casi ni esporádicamente. Los tres primeros son excelentes luchadores, gladiadores en la pista que pueden defender y gastar faltas pero que con el balón en las manos podrían romper cualquier tablero de Estados Unidos. Y no por su fuerza machacando. El papel de Ibaka pues se antoja importante porque es la tercera amenaza ofensiva del equipo, la única interior, y porque además ha adquirido un tiro de media- larga distancia bastante interesante. Lo siguiente no sé si calificarlo como una virtud o un problema, y me explico. Russell Westbrook vive en los contrastes. Igual recorre la pista para acabar en uno de los mates más brutales del año que lanza un airball en un triple que puede empatar un partido (Staples Center, 9-3-2014, rival Los Angeles Lakers). En esa tesitura vive Westbrook y por ende vive OKC. Es muy bueno pero a veces no te lo parece tanto. Y a veces parecerlo es casi tan importante como serlo.


Sin duda estos tres equipos van a jugar y van a ser favoritos cuando se deciden los títulos. Pero necesitan nadar rápido para salir del oleaje en el que se han metido. Mientras, San Antonio Spurs les ve luchar desde su hotel. Y sonríen.     

sábado, 8 de septiembre de 2012

Reggie Miller, una leyenda.

El héroe baloncestístico por excelencia del estado de Indiana, Reggie Miller, paso a formar ayer parte de la historia de la NBA. Recibió un reconocimiento mas que merecido siendo encumbrado como uno de los jugadores mas grandes de la historia y entrando en el Hall of fame por la puerta grande. Por la puerta grande que abren las alabanzas de compañeros y rivales. Días antes, Marck Jackson, antiguo compañero suyo en los Pacers, unico equipo en el que Reggie jugó, decía que solo han existido dos jugadores mejores que Reggie en el puesto de dos, uno Kobe Bryant y el otro el considerado como mejor jugador de la historia Michael Jordan.  

Unos inicios difíciles…

Reggie Miller es reconocido por muchos como el mejor tirador de la historia. Pero sus inicios en la liga no fueron nada fáciles. Su elección en el draft despertó en Indiana reacciones en su contra y en contra de Donnie Walsch, él por aquel entonces manager general de los Pacers. Los aficionados Pacers querían a Steve Alford, jugador universitario criado en la región y que era una de las grandes promesas del baloncesto. Así que tuvo que pasar cierto tiempo y mucho trabajo duro para que los aficionados de Indiana le demostraran algo de afecto.

A pesar de que la carrera universitaria de Reggie Miller había sido de lo más prometedora, su aspecto, algo delgado y endeble no despertaba mucha confianza. Cada vez que acudía a un estadio rival los aficionados rivales empezaban a susurrar “Cheryl, Cheryl, Cheryl…” hasta que esos susurros se convertían en gritos. Cheryl Miller, su hermana puede entrar en la conversación sobradamente de las mejores jugadores de la historia y cuando eran pequeños era normal que Cheryl ganase a Reggie cuando jugaban juntos. Probablemente eso ayudo a crear la fortaleza mental que Reggie Miller lucio durante toda su carrera.         

Un tipo incomodo…

Michael Jordan cayó en su trampa. Después de un contraataque rápido por parte de los Pacers en el que ni tan siquiera estuvo involucrado Reggie Miller llegó por detrás y empujó a Jordan. Este, probablemente harto de las provocaciones de un maestro del trash talking como era Reggie Miller corrió enfurecido hacia él con animo de venganza. Empujones, manos en la cara y algún golpe suelto hasta que consiguieron separarles. Michael Jordan, el hombre que nunca se ponía nervioso había sido sacado de quicio por Reggie Miller.

La anterior historia es simplemente un ejemplo de lo incomodo que debía de ser jugar contra Reggie Miller, un tipo que se conocía tan bien a si mismo como a sus rivales. Sino que le pregunten a John Starks. En los míticos duelos de los 90 entre Indiana Pacers y New York Knicks no se enfrentaban Reggie Miller y Patrick Ewing, se enfrentaban Reggie Miller y John Starks. El bueno de John caía una y otra vez en las trampas que le ponía Reggie. Si Reggie le decía al oído que no podía jugar en la liga con el nivel que tenía esas palabras martilleaban en el cerebro de Starks durante el resto del partido. Y si acaso en el siguiente encuentro se le había olvidado Reggie no dudaba ni un momento en recordárselo. Por algo Reggie Miller esta considerado como uno de los mejores Trash Talkers de la historia de la liga.    

¿8 en 9 segundos? 25 puntos en un cuarto.

Miles de líneas se han escrito estos días sobre los increíbles 9 segundos que Reggie Miller regalo a los aficionados del baloncesto (menos a los de los Knicks) para remontar un partido que Indiana ya daba por perdido. ¿Pero, quien quiere 9 segundos pudiendo tener un cuarto entero?

Final del tercer cuarto e Indiana pierde 58-70 en el Madison con Spike Lee sacando de quicio a Reggie Miller que sucumbía ante sus provocaciones. Pero Reggie estaba hecho de otra pasta. Su amor al juego y su carácter eran infinitos. Así que dos triples abiertos nada mas empezar el cuarto y Reggie volvía a estar metido en el partido. No solo eso, sus ojos lucían encendidos y tras la siguiente canasta, una suspensión tras uno contra uno busco la motivación en la grada, en Spike Lee. Tras la siguiente canasta, otro triple abierto y después de haberse encarado con Spike el aro parecía una piscina y el Madison empezaba a asustarse.

Y mientras un compañero suyo estaba en la línea de tiros libres ocurrió. Se volvió hacia Spike Lee, le miro, y puso sus manos en su propio cuello. Los Knicks se estaban ahogando, mas bien, Reggie estaba ahogando a los Knicks. Después deslizo su mano hacia la entrepierna y debió de acusar a Spike Lee como algo así de falta de testiculina, así que aquello era la guerra total. La siguiente canasta esta en los anales de la historia. Reggie Miller en mitad de la cancha y alejado de la línea de 3 bota el balón cuando sin previo aviso se levanta y enchufa el triple, un triple con dedicatoria. Casi sin ver el balón entrar, su mirada se dirige directamente hacia Spike Lee que cada vez se hace más pequeño en su asiento. A partir de ese momento otros 11 puntos mas y victoria para Indiana frente a unos ahogados Knicks. Ahogados por un asesino. El Madison enmudecía ante una exhibición que quedaria ya para la historia.

Una leyenda…

Durante todo el articulo no he querido caer en nombrar números (podría, Reggie los tiene y muy buenos… 5 veces all-star, finalista de la NBA, medalla de oro olímpica, segundo máximo triplista de la historia) porque considero que Reggie Miller era mucho mas que sus números. Era pura inteligencia y amor al juego. Y con eso me quedo de él. Triplistas hay y habrá muchos, pero Reggie Miller es irrepetible.