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lunes, 2 de junio de 2014

La cotidianidad de un abuso.

Noche tras noche. Partido tras partido. LeBron James lleva dominando la NBA la friolera de 11 años. Algunos no lo quisimos ver y cuando lo vimos lo negamos hasta la saciedad. “No, no y no. LeBron es solo físico” decíamos cuando había demostrado por activa y por pasiva un control sobre el juego nunca antes visto. “No, no y no. LeBron se hace pequeño cuando el balón quema” argumentábamos cuando ya nos había dejado varios lanzamientos milagrosos, de esos que no se sabe como entran. Esas y otras miles de razones que saciaban nuestras ansias de buscar una excusa, saciaban nuestras ansias de no reconocer que un jugador de 2.03 y 113 kilos y que abusa en todas las zonas de la cancha de sus capacidades es un animal imparable. Pese a que conseguía los MVP con una solvencia insultante, teníamos a lo que agarrarnos. Los cero títulos y su show para ir a Miami, nos dieron aire.
  
Los no amantes de LeBron esperamos hasta el último momento para rendirnos a sus pies. Las finales de 2011 contra Dallas fueron una última liana a la que agarrarse en medio de un bosque que él ya había quemado hacía tiempo. El primer año de Bosh, Wade y LeBron jugando juntos en Miami acabó de la peor manera posible, con Dallas coronado como campeón cuando nadie lo esperaba y con un  James desesperado y decepcionado. Pero el de Akron se encargó de cortar la liana a la que nos agarrábamos muy pronto. Subió su nivel (si es que era posible) y disipó la rebelión de Durant y OKC para hacerse con su primer título NBA. La bofetada a sus críticos resonó en todo el mundo. La otra parte de la cara la recibió el año pasado cuando repitió anillo y MVP contra los veteranos, y a la vez tan jóvenes, Spurs.
    
Ahora, clasificado para su quinta final de la NBA, en busca de su tercer anillo consecutivo y con los bolsillos llenos de distinciones individuales nadie duda de él. No se puede. Le veo jugar y una sensación terrible me recorre el cuerpo: LeBron James ni siquiera juega al 100% en muchos partidos. Solo cuando lo necesita o lo que es peor, cuando le apetece. Aun así no le cuesta meter 30 puntos, coger 10 rebotes, hacer 8 asistencias o  dominar desde la defensa. Jamás, ni con mi adorado Kobe Bryant, he tenido la sensación de que si jugase todo el rato al tope de sus posibilidades, en 99 de cada 100 disputas no habría ninguna opción para el rival. Ninguna. Se ha instaurado en una línea de rendimiento de la que es difícil, por no decir imposible, verle bajar. Y tal vez eso es lo mejor que se puede decir de él. Se ha convertido en un reloj suizo que solo “falla” para marcar horas más altas: por ejemplo los 49 puntos en el cuarto partido de la serie contra Brooklyn.

Cuando empiece la final frente a los Spurs todas las cámaras volverán a estar pendientes de él, de cada movimiento, de cada tiro fallado o de cada músculo exhibido. No creo que le importe mucho, al fin y al cabo lleva siendo objetivo desde la juventud, desde que jugaba con su instituto y la NBA suspiraba por sus huesos. No ha debido ser fácil para él y tal vez de aquellos polvos vinieron los lodos en los que se metió cuando convirtió su futuro deportivo en un espectáculo televisivo.
   

Ahora, más de una década después de su llegada a la liga, ya se lo que pasó. Ya sé que es lo que me impidió disfrutar de él desde el momento cero. No estaba preparado para ver este tipo de dominio. No estaba preparado para ver el jugador total. No estaba preparado para ver como un jugador dominaba la liga de manera diferente a como lo habían hecho Michael Jordan y Kobe Bryant. No estaba preparado para entrar en una época de dominio 2.0. No estaba preparado para el baloncesto del futuro que LeBron James exhibe tan bien en el presente. Y en perspectiva me duele. Me duele porque no he disfrutado con los records de LeBron. Porque me he pasado más tiempo criticándole que disfrutándole.

Asi que supongo que siempre tendré a LeBron como una de esas relaciones difíciles de amor- odio.       

viernes, 16 de mayo de 2014

Indiana Pacers Vs. Miami Heat.

Paul George Vs. LeBron James.
El duelo entre los duelos. ¿Está preparado Paul George para dar el siguiente paso y conquistar el reinado de la Conferencia Este? LeBron James es el jugador más completo de la liga y llega a las finales después de meter 49 puntos a Brooklyn y con la motivación de haber perdido su primer MVP a manos de Durant. Paul George querrá confirmar que está en la elite de la liga y plantarse en su primera final de la NBA. Ambos han sido terriblemente buenos en estos Playoffs y el duelo está servido.   

El factor Hibbert.
13 partidos de Playoffs. 8 victorias y 5 derrotas. 11.8 puntos, 5.7 rebotes y 47.2% de acierto en las alegrías. 3.2 puntos, 2.4 rebotes y 19% de acierto en las tristezas. Son los números de Roy Hibbert en estas series por el título de la NBA. Como el día y la noche. Indiana Pacers va a necesitar sin duda la mejor versión del gigante de 2.18, más cuando no parece claro que jugador puede frenarle de la plantilla de Miami. Después del profundo hoyo en el que se metió a finales de la temporada regular y en la serie contra Atlanta, parece que Roy va asomando la cabeza poco a poco. Ha mejorado tanto su nivel ofensivo como defensivo aunque a decir verdad no resultaba muy difícil. Necesitará dar la talla ante un equipo que se le da históricamente bien y que parece que le motiva. Factor determinante en esta serie la actitud de Hibbert.

Ray Allen.
El hombre de los tiros clave ha tenido luces y sombras en las dos rondas que ha superado Miami en estos Playoffs. Frente a los Bobcats solo fue una mera comparsa, promediando apenas 3.3 puntos y 20 minutos por partido. Pero Ray Allen entró en calor cuando debía y fue en la serie contra los Nets cuando se convirtió en jugador importante. Aumento sus números hasta 27 minutos por partido y 13 puntos  por noche. Indiana no es Charlotte y Miami va a necesitar una buena versión del veterano jugador saliendo desde el banquillo.   

¿Qué Indiana Pacers vamos a ver?
Doctor Jekyll y Míster Hyde. Indiana Pacers ha combinado en los últimos meses actuaciones desesperantes con brotes verdes a los que agarrarse. Los últimos dos partidos de su serie frente a Wizards han sido el ejemplo perfecto. En el game 5 dieron pena, en el sexto no dieron opción.  Por regla general han sido noticia más por razones extradeportivas (¡un saludo Dixie!) que por lo que hacían en la cancha donde en muchas ocasiones han estado lejos de parecer un equipo. Las peleas protagonizadas por Sthepenson con George Hill y Evan Turner, el cruce de espadas entre Roy Hibbert y Paul George… Haya pasado lo que haya pasado es el momento de jugar como un equipo y se espera que lo hagan.     

Predicción.
Creo (y deseo) que va a ser una serie larga. Indiana estará mucho más motivado que ante sus dos anteriores rivales porque es un equipo construido para vencer a Miami Heat. Además cuentan este año con el factor cancha a favor, lo que en una serie a largo plazo puede acabar siendo determinante. El problema para ellos es que enfrente se van a encontrar al mejor jugador de la liga que parece no haber calmado su sed con dos anillos y que querrá demostrar que él es el verdadero MVP.


Miami Heat en 6 partidos.   

martes, 29 de abril de 2014

Hibbert y el sufrimiento.

¿Cómo decir donde te has escondido? ¿Cómo explicar que un día entraste en otra dimensión de la que aún no has salido? ¿Cómo contarnos que no eres feliz jugando al deporte que hace tres meses dominabas? ¿Como hablar de que no puedes meter una canasta, coger un rebote o poner un tapón desde tus 220 centímetros de altura? ¿Como poder confesar lo inconfesable? Roy Denzil Hibbert sufre. Mientras sus actuaciones individuales generan miles de comentarios críticos en las redes sociales su mente quiere llorar porque aun no entiende en que momento inició el camino de imparable a caricatura, de estrella a hazmereir. Su rostro es la mejor muestra de que no entiende nada, de que no sabe a donde fueron sus tapones, su habilidad con las manos o sus ganas de coger rebotes. Su rostro es el mejor ejemplo de que a veces es peor no entender nada que perderlo todo, porque el problema de Hibbert no es lo perdido, es la forma de perderlo.   

La involución de Hibbert es probablemente una de las mayores de la historia dentro del curso de una temporada. Bien entrada la competición, Hibbert aparecía en todas las quinielas como favorito a Jugador Defensivo del Año e Indiana era una montaña que parecía difícil escalar hasta para los dos veces campeones, Miami Heat. Después de la incorporación de Evan Turner y de Andrew Bynum, a Indiana parecía separarle de la gloria segura simplemente los meses. Ahora Hibbert deambula mas por el banquillo que por la cancha e Indiana Pacers esta en serio peligro de caer eliminado en primera ronda a manos de un equipo que ni siquiera cuenta con su mejor jugador, Al Horford. Ayer el pivot de New York pareció tocar fondo en el agujero sin fin en el que anda metido. En 12 minutos en cancha no fue capaz de anotar un solo tiro (0/2) ni de coger un solo rebote pese a que es, con diferencia, el jugador más alto de toda la serie. Fue una demostración de impotencia que hubiera estremecido al tipo más duro del mundo.      

E igual que Hibbert sufre, debo reconocer que yo estoy sufriendo por él. Los dedos le señalan, las miradas le acusan y su propia actitud le machaca porque no es capaz de mostrar nada de carácter en toda esta situación. A decir verdad, Roy Hibbert no parece ser el tipo más duro de mentalidad. Su técnico Frank Vogel le ha mostrado su confianza por activa y por pasiva y le ha permitido partidos y actitudes que a mas de uno hubieran sacado de la rotación aguantándole en el quinteto titular. Porque Roy Hibbert lleva dos meses mal, pero ni siquiera ha aparentado estar bien. Ni siquiera un intento, una señal de que el hoyo mas grande de su carrera pudiera ser algo pasajero La confianza de su entrenador solo se ha transformado en más perdidas de balón, en más canastas falladas o en una actitud mas desesperante. Durante los últimos meses, los bloqueos y continuaciones se han convertido en una pesadilla para Hibbert. Ha parecido desperdiciar miles de balones aunque seguramente haya sido alguno menos.  

¿Que le ofrece el futuro a Roy Hibbert? ¿Será capaz de dejar atrás todos los problemas y dudas para volver a ser el jugador que algún día fue? ¿Esta capacitado para dar un paso adelante y darle la vuelta a la situación, no ya para este año, sino para el resto de su carrera? Tal vez todo suene ahora demasiado alarmista y exagerado pero por lo pronto y debido a las sensaciones que recibimos parece misión imposible recuperar a Roy Hibbert para la causa de este año que debía ser el del anillo en Indiana. Probablemente una buena temporada baja llena de trabajo y carga de confianza lo pueda solucionar todo... o tal vez no. Sea lo que sea, te esperamos Roy.      

          

lunes, 10 de marzo de 2014

Tres grandes en apuros.

Indiana cuatro derrotas consecutivas. Miami tres. OKC dos. No, no es baloncesto ciencia ficción ni acabo de apagar la Play. Es la realidad en la que viven tres de los cuatro mejores equipos de la NBA está temporada. El cuarto, San Antonio, sonríe convencidos de que como casi siempre estarán en la pelea y disfrutando de que sus rivales se empiecen a sumergir en un mar de dudas del que habrá que ver como salen a estas alturas de temporada.  

Indiana Pacers tiene varios problemas, algunos clásicos y otros realmente sorprendentes. El equipo dirigido por Frank Vogel siempre ha tenido serias dificultades en la circulación de balón en ataque. El equipo está colocado el 27 en asistencias por partido y el 20 en puntos por partido, algo no muy habitual en las franquicias que tienen tan buen record como los Pacers.  El problema empieza porque su base titular, George Hill es un excelente defensor pero no puede estar más lejos de ser un buen catalizador del juego. Tal vez ni siquiera este cerca de ser uno. Durante la temporada han podido esconder esto por varias razones: la primera pasa por el potencial interior que tienen. Hibbert, West y Scola son jugadores fiables en ataque pero sobretodo el primero de ellos está en un bache que se va haciendo cada vez profundo. Promedia en los últimos cinco partidos 8 puntos y un lamentable 43% en tiros de campo. La segunda de las razones ha sido Paul  George que ha podido dominar el juego hasta estos últimos cinco partidos (aunque está manteniendo una línea peligrosamente descendente durante toda la liga). Y por último, la razón más importante de la gran temporada de Indiana, la defensa. 106 puntos por partido son los que ha recibido la mejor defensa de la liga en la serie de cuatro derrotas consecutivas. Indiana no está preparada para ganar regularmente partidos a 110 puntos y por eso sufre. Y mucho. Necesitan que vuelva la defensa y el Hibbert más intimidador.

Miami Heat. Creo que Miami es un equipo difícil de leer. Su racha de tres derrotas ha sido contra tres grandes de la liga, San Antonio, Houston y Chicago. Sin embargo es el ganador de los dos últimos anillos y tiene al mejor jugador de la liga. Pero hay varios interrogantes detrás de todo esto. El primero es el puesto de base. La situación es la misma que en otros años. Las dudas sobre Mario Chalmers y Norris Cole. Ambos son jugadores promedio y que esconden sus carencias por jugar al lado de quien juegan porque no nos engañemos, LeBron hace de todo y todo bien. Veremos si pueden volver a surgir como factores claves (o al menos seguros) en tiempo de Playoffs. El segundo interrogante es la posición de escolta. Spoelstra ha jugado muy bien con los partidos y  el descanso de Wade con vistas a que esté listo para la postemporada. ¿Lo conseguirá? De momento el plan le sale a la perfección porque Wade tiene en esta temporada su alto en porcentaje de tiros de campo y de lanzamientos de tres ¡¡EN TODA SU CARRERA!! Por otro lado tenemos a Ray Allen. A día 10 de marzo no tengo casi ninguna duda de que va a ser vital y decisivo en alguna serie de Playoffs pero los años no pasan en balde y Allen tira con uno de sus peores promedios en triples de su vida. Y por último su juego interior. Miami Heat solo tiene un jugador 7 pies y adivinen quien es… Si, el pobre y otrora futuro pívot mas dominante de la liga Greg Oden. Obviamente Chris Bosh es un valor seguro y Birdman puede ayudar, pero los números son los números y Miami Heat está en el sótano en la lista de rebotes por partido. De todas maneras Miami ha tenido estos problemas casi calcados en las dos anteriores temporadas y ha salido campeón. Veremos.

Y por último OKC. Perkins, Collison, Adams y Thabeet. Ellos son el primer problema de OKC. Forman junto a Ibaka el quinteto de interiores del equipo pero ninguno de los cuatro puede anotar regularmente. Casi ni esporádicamente. Los tres primeros son excelentes luchadores, gladiadores en la pista que pueden defender y gastar faltas pero que con el balón en las manos podrían romper cualquier tablero de Estados Unidos. Y no por su fuerza machacando. El papel de Ibaka pues se antoja importante porque es la tercera amenaza ofensiva del equipo, la única interior, y porque además ha adquirido un tiro de media- larga distancia bastante interesante. Lo siguiente no sé si calificarlo como una virtud o un problema, y me explico. Russell Westbrook vive en los contrastes. Igual recorre la pista para acabar en uno de los mates más brutales del año que lanza un airball en un triple que puede empatar un partido (Staples Center, 9-3-2014, rival Los Angeles Lakers). En esa tesitura vive Westbrook y por ende vive OKC. Es muy bueno pero a veces no te lo parece tanto. Y a veces parecerlo es casi tan importante como serlo.


Sin duda estos tres equipos van a jugar y van a ser favoritos cuando se deciden los títulos. Pero necesitan nadar rápido para salir del oleaje en el que se han metido. Mientras, San Antonio Spurs les ve luchar desde su hotel. Y sonríen.     

viernes, 22 de junio de 2012

Una mirada a las Finales NBA.

No creo que diga ninguna locura si manifiesto mi opinión de que la plantilla de Miami Heat no es la mejor de la NBA. LeBron, Wade, Bosh y un agujero, durante gran parte de la temporada esa ha sido la apariencia de los nuevos campeones de la NBA. ¿Cómo entonces han llegado a ser campeones? Todo el año parecía que había una zanja detrás de LeBron, Wade y Bosh. Pero no, la respuesta de los secundarios (casi terciarios) de Miami ha sido increíble durante todas las Finales. Empezando obviamente por Battier, ese trabajador que vive en el barro y que después de sus triples claves bien merece un sitio en el cielo de Miami. Con ducha de por medio claro. Otro, Mario Chalmers que se destapo en el juego 4 superando la barrera de 25 puntos. El cuarto partido se presentaba a vida o muerte para OKC y allí estaba Mario haciendo lo que no había conseguido hacer durante los Playoffs. Y por ultimo Mike Miller. La mano nunca se pierde dicen por ahí. Y durante los primeros partidos de la final Miller casi borra del mapa ese mito (ni un solo triple convertido en los primeros 4 partidos), pero llegado el quinto y a la postre definitivo partido Mike Miller anoto 7 de 8 demostrando que efectivamente, la mano nunca se pierde.

Claro esta que las Finales dejan un claro ganador, LeBron. Ha dominado la serie de casi principio (dejo fuera el juego 1) a fin. Ha conseguido anotar, rebotear, asistir y aun más importante sacar de ritmo en muchos momentos a Durant, que en varios partidos ha sufrido problemas de faltas en los momentos claves. Pero entiendo que para LeBron esto debe ser más que un anillo. Lo primero, esta victoria debe ser la que cierre el debate sobre si hizo bien o no saliendo de Cleveland y uniéndose a Bosh y a Wade en la búsqueda del anillo (las formas no las comento). También deben de ayudarle de una forma u otra a dar un paso mas como jugador, superada parece ya su mala fama de cerrador de partidos. Además, con un Wade mas castigado físicamente por la edad y por las lesiones Miami debe de ser ya el equipo de LeBron.

En cuanto a OKC, profundamente decepcionado con Harden e Ibaka sobretodo. En ningún momento han demostrado tranquilidad para poder aportar lo que normalmente han aportado al equipo en temporada regular. Personalmente subestime la importancia de la experiencia en unas finales. Creo que la experiencia del año pasado de Miami resulto clave de una manera u otra en el transcurso de la serie. OKC fue capaz de llegar con opciones de victoria al final en los cuatro primeros partidos, y solo fueron capaces de ganar uno. Cuando el tiempo apretaba la mano les tembló más de lo debido y acusaron también los problemas de faltas de Durant. Y sobre Westbrook, ¿que decir? Va camino de convertirse en uno de esos jugadores a los que se ama o se odia solo por su manera de jugar. Con él vives en la continua sensación de “se la va a jugar, se la va a jugar”, y si piensas eso pocas veces fallas. Yo pienso que no es base para un equipo campeón, pero para gustos los colores.

Aún así, no creo que el futuro de OKC se pueda calificar con menos de un “brillante”. Han pagado cara la inexperiencia en esto tipo de partidos pero menos el quinto los han peleado todos hasta casi el final. Tienen los mimbres para hacer lo que quieran, y para mí al que va a ser el mejor jugador en un futuro no muy lejano (Kevin Durant). Sinceramente, no me extrañaría ver repetida esta final en un futuro bastante cercano.          

jueves, 7 de junio de 2012

Una mirada rápida al Boston vs. Miami de esta noche.

Miami contra algo más que un equipo.

Miami contra el TD Garden, casi 19.000 personas bombeando sangre verde, de los estadios que tienen mayor química con su equipo y de los ambientes más espectaculares, y mas en Playoffs, y mas aun si cabe contra LeBron, Wade y los Heat. Pocos equipos capaces de ganar allí jugando a vida o muerte. Miami tendrá que hacerlo si no quiere ver truncado por segundo año consecutivo su sueño del anillo, sueño que parece que cada vez torna mas en pesadilla para LeBron.


Las claves.

Miami con serios problemas defensivos en la zona durante todos los Playoffs tendrá que inventar algo para parar a Garnett, veremos si la ya definitiva recuperación de Bosh permite tener algo preocupado al pívot Celtic en defensa y desgastarle aunque sea mínimamente.

Pierce en su mejor momento. La superestrella mas subestimada de los últimos tiempos esta de dulce. Garra y entrega nunca le han faltado. El triple en la cara de LeBron fueron varios puñales en el corazón de Miami y otros tantos en el de LeBron. Un jugador al que siempre se le acusa de poco determinante en los últimos minutos de los partidos sufriendo en su propia cara la determinación y el acierto de Pierce para poner en ventaja a los Celtics.

LeBron. Debe ser su partido. No el de Wade o el de Bosh, el de LeBron. La hora de contestar y de hacer uno de los mejores partidos que se puedan recordar. Él fue el que mas se jugo en aquel famoso verano de 2010 firmando por Miami (por la manera y por lo que dejaba atrás) junto con Bosh, y una segunda caída en Playoffs sin anillo seria devastador. Para su propia carrera y para el equipo.


¿El final del Big Three?

¿Por qué no? Si pierden, podría haber sido su último partido juntos. El año pasado pudieron decir aquello de “es que… es mi primera vez”, pero este año no. Si pierden hoy tal vez sientan que no podrán ganar un anillo juntos. Eso si, difícil adivinar el posible traspaso. LeBron en un supuesto traspaso parece intocable, Wade es una leyenda en Miami y el eslabón más débil podría ser Bosh, pero también es él por el que menos podrán sacar. Además, no esta el juego interior en Miami como para ir prescindiendo de lo poco potable que tienen. Veremos.        

viernes, 18 de mayo de 2012

La importancia del hombre grande.

Viendo el tercer partido de la serie Miami Heat vs. Indiana Pacers me preguntaba cuan importante es contar en la pintura con un pívot con centímetros, que domine el juego en la defensa y que lo haga también en el ataque bien tomando el mismo la responsabilidad o bien abriendo huecos para que la tomen sus afortunados compañeros. Pero no solo pensé en la importancia que tiene para un equipo su hombre grande en juegos eventuales, sino en el papel que puede desempeñar a la hora de hacerse con el anillo de campeón.

Y la trascendencia que puede tener un hombre grande asusta, no tanto a mí, si no a los fieles seguidores de los Heat que vienen soportando minutos en pista de Pittman, Joel Anthony o Turiaf. Y lo peor, no minutos testimoniales, de los de la basura, sino una cantidad importante de minutos, mucho mas aún con la lesión de Bosh. Para Roy Hibbert esta siendo como un juego de niños, un mini-basket en las mejores canchas del mundo. Pero volvamos al tema principal de este artículo, que es la importancia de los hombres grandes en la consecución de un anillo. A nadie se le escapa que el año pasado, sin Tyson Chandler, Dallas Mavericks  no hubiese llegado tan lejos como donde llego. He aquí la primera clase de pívot, alto, grande, poderoso, con facilidad para rebotear y del que sus compañeros saben que siempre va a estar ahí, molestando un tiro o poniendo un tapón cuando ellos sufran en la marca. Desgraciadamente para Miami no existe en su roster un jugador de su tipo. No solo Roy Hibbert ha estado aprovechándose de la mala defensa de la pintura realizada por Miami, sino que han sido habituales canastas fáciles dentro precedidas por una penetración del exterior. Igual que Tyson Chandler, nombres que me vienen a la cabeza, por ejemplo el de Ben Wallace, jugador defensivo del año en temporadas consecutivas, uno de los pivots mas bajos de la historia pero un autentico guerrero que derrochaba energía en las canchas. Él fue pieza clave no, lo siguiente en el titulo de los Pistons en 2004.

En el otro lado, un grandote mas agresivo, mas dominador pondremos a O´Neal (hay ciertamente muchos ejemplos, simplemente es por elegir uno de los mas recientes). Un jugador que te pueda marcar la diferencia en ataque desde la pintura. Anotar él, hacer que las defensas se cierren y buscar tiros más fáciles para sus compañeros. No tengo duda de que si a Wade se le preguntase con quien tiraba mas cómodo si con O´Neal o con Joel Anthony se quedaba con Shaq, simple cuestión de llamar la atención de las defensas y eso que Big Cactus ya llego algo tocado a Florida. Desgraciadamente para Miami, tampoco hay en la plantilla un jugador de las características de O´Neal, ni tan siquiera parecidas. Y el jugador que podía atraer un poco las defensas con su juego interior, Bosh, no sabemos si será capaz de llegar a participar más en esta serie. Por lo tanto el tiro de Miami sufre (ver porcentaje sin Bosh y con Bosh), los porcentajes bajan, la confianza desaparece y los nervios florecen, buena muestra lo que le sucedió ayer a Wade

Lo que esta claro es que ganar un anillo sin un buen pívot es tarea difícil o casi imposible. Miami sufre la planificación de una plantilla que después de los tres amigos parece un solar. Ver a LeBron jugando de ala-pívot deja aún mas a las claras que, en verano, no se le dio demasiada importancia a la pintura. Y en Playoffs donde todos van a la guerra con el cuchillo entre los dientes para matar al rival necesitas a alguien que, o bien te aparte a los guerrilleros o bien sea capaz de dominarlos con su juego de ataque. Pittman, Joel Anthony, Ronny Turiaf, eso es lo que no vale en tiempo de Playoffs.