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lunes, 6 de abril de 2015

¿Son candidatos reales los Clippers?

En el deporte profesional, y especialmente en una competición como la NBA donde hay 30 franquicias al acecho de un título, la oportunidad de vencer puede escaparse de los dedos tan fácilmente como ha  venido. Si tienes una posibilidad de alzar el título, aprovéchala porque nunca sabes cuándo va a regresar. Los Clippers llevan años buscando esa temporada en la que convertirse en algo más que un aspirante. Y tal vez su año haya llegado. La madurez deportiva de Chris Paul y Blake Griffin, el crecimiento defensivo de la bestia DeAndre Jordan, el fondo de armario y la presencia de un entrenador como Doc Rivers son factores que refuerzan de alguna u otra manera esa teoría. El equipo de Los Ángeles ha ganado 16 partidos de los 23 que ha disputado después del All- Star y ha presentado su candidatura pero, ¿son realmente candidatos al anillo los Clippers?

No voy a descubriros América: a poca gente le agradan los Clippers. Los aficionados de los equipos rivales les acusan de floppers y sucios y los jugadores a los que se enfrentan disfrutan viéndoles derrotados. Por eso nadie ha sentido mucha pena viendo frustrados los sueños de la franquicia de algo grande en los pasados años. Su experiencia en las últimas temporadas ha sido dura en cuanto a Playoffs se refiere. En la temporada 2011-2012, la primera con CP3 a los mandos vencieron a los Grizzlies en la primera ronda pero cayeron sin respuesta contra San Antonio. Al año siguiente Memphis Grizzlies se cobraría venganza en primera ronda y la temporada pasada eran los Clippers los que les apeaban en segunda ronda.  

Entonces, si los sueños de la franquicia no se han visto cumplidos en los últimos años, ¿Qué empuja a ser optimistas con estos Clippers? Son varias las razones. La primera de todas, por supuesto, Chris Paul. Acostumbrados como estamos a sus más que buenas temporadas, Chris Paul ha pasado a engrosar el listado de jugadores que están haciendo un muy buen año pero que no reciben el reconocimiento que deberían. Con 29 años parece en el momento álgido de su carrera en cuanto a madurez y físico se refiere: no se ha perdido aún ni un partido en lo que llevamos de curso, estadística muy reseñable para una carrera a veces lastrada por problemas físicos. Pero es hora de que responda donde ha fallado en ciertas ocasiones: las series por el título. Veremos si puede llevar al equipo al título.

Blake Griffin. Recuerdo cuando me decidí a escribir sobre él, hace ahora casi 3 años. ¿Cuánto ha cambiado y cuantas nuevas armas ha añadido a su juego desde ese momento? Incontables. De hecho, aquel artículo basaba la crítica en dos airball seguidos desde la línea de tiros libres. Este año está cerca de un 72% de acierto, aceptable para él. Acompañando esta mejora nos encontramos con su radio de tiro. No ha dejado de ser un destructor de aros pero puede salir a anotar y a hacer daño desde la larga distancia. Es ese paso adelante el que empuja a pensar en unos Clippers candidatos a todo. Cuenta además con una bestia a su lado. Una autentica bestia.

DeAndre Jordan. La defensa de la zona pintada que hace el jugador de Houston es simplemente espectacular. En la Conferencia Oeste es muy importante contar con la figura del rim protector, tanto para dominar el rebote como para molestar y a ser posible taponar a los penetradores feroces cuyos ejemplos tenemos a decenas en el Oeste. La amenaza del Hack- A- DeAndre parece que va a estar ahí de por vida pero lo que está claro es que Doc Rivers cuenta con un feroz defensor y un bestial matador al que lanzar balones por encima del aro.



El fondo de armario. Esta cuestión no es menor. Los Clippers acabaron por fin con la cuestión de los pivots suplentes. Llegó a ser DeAndre Jordan, Blake Griffin y después la nada. Bueno, Reggie Evans. Ahora Glen Davis y Spencer Hawes, sin ser nada del otro mundo, le dan otro color al banquillo angelino. Matt Barnes, Jamal Crawford, Hedo Turkoglu y J.J. Redick dan a los Clippers una experiencia en las posiciones exteriores muy importante y necesaria en los Playoffs y Austin Rivers le pone el toque picante a la mezcla. Pero en definitiva unos escuderos y una segunda unidad que no peinan canas pero las intuyen. Es por eso que tal vez deba ser este el año de los Clippers o no lo será nunca.

Además cuentan con el factor Doc Rivers. Tener un entrenador reputado y con experiencia en los Playoffs puede ser la diferencia entre una victoria o una derrota. El anillo conseguido en los Celtics le avala. Los entrenadores también pierden y ganan partidos y eso en una serie de Playoffs hace una gran diferencia.   

¿Y que nos puede frenar a la hora de coronar a los Clippers como máximo candidato al título? Lo primero la dureza del Oeste. El equipo del Oeste que quiera representar a la conferencia en las finales por el anillo deberá superar con total seguridad tres series complicadas. A falta de discernir el último puesto, los Clippers se verán acompañados en su brutal viaje por Warriors, Rockets, Grizzlies, Spurs, Mavs y Blazers. Abróchense los cinturones porque vienen curvas. Otra cosa que nos puede echar para atrás es que los Clippers nunca han demostrado tener un gen ganador. Jamás ha superado la franquicia las semifinales de conferencia por lo que puede ser complicado imaginar un viaje directo hacia el anillo. Sea como sea, estamos a punto de descubrir si los Clippers pueden plantar cara a las grandes potencias y pueden luchar por su primer título.  

lunes, 12 de mayo de 2014

El corazón de Chris Paul.

Cuarto partido de las Semifinales de la Conferencia Oeste entre Los Angeles Clippers y Oklahoma City Thunder con ventaja en la serie para OKC 2-1. Los Clippers, contra las cuerdas antes del partido parecen quedarse poco a poco sin opciones de igualar la serie porque la lanza de dos puntas que es OKC domina a placer. Russell Westbrook y Kevin Durant. Kevin Durant y Russell Westbrook. Ventaja de 15 en el último cuarto y la eliminatoria destinada a un 3-1 insalvable para el equipo de Doc Rivers. Hasta que alguien decide que puede secar al MVP de la liga. No es Matt Barnes ni Danny Granger. Es el gigante de 1.83 de altura Chris Paul. Han leído bien, gigante. Se cuentan con los dedos de la mano los casos de jugadores en los que el tamaño de su valentía es superior a todo. El caso de CP3 es el ejemplo más claro. Ayer no se movían sus brazos, se movía su corazón. Ayer no eran sus piernas las que corrían detrás de Kevin Durant, era su corazón.

El chico que se propuso ayer frenar a Durant con éxito, consiguió años atrás honrar a su fallecido abuelo con 61 puntos (la misma edad con la que había muerto su querido abuelo). Metió 61, fallando un último tiro libre aposta para no estropear su precioso homenaje. Los que su corazón quería. Ni uno más ni uno menos. Los hechos nos hablan pues de un jugador descomunal en lo emocional que ofrece su corazón en cada juego sin importarle si delante tiene al mismisimo Dwight Howard (el que molaba, el de la época de Orlando). Su enfrentamiento con Pau Gasol por tocarle la cabeza habla de un jugador sin más estatura que la de su corazón y que así quiere que se le trate. Su juego es la máxima expresión del esfuerzo y del talento. Un jugador que anota, asiste, rebotea y defiende. Un base 2.0. 

Chris Paul nos malacostumbró, cada día lo tengo más claro. Sus actuaciones heroicas un día sí y otro también cuando vestía los preciosos colores de New Orleans Hornets no deberían caer jamás en el olvido pero tampoco nos deberían cegar para valorar en su justa medida lo que hace ahora. Chris Paul lleva siendo el mejor base de la NBA seis años y lo peor de todo es que lo seguimos discutiendo. En su paso por los Hornets convirtió partidos extraños (por increíbles) en habituales aunque solo él fuera capaz de hacerlos. Partidos en los que lo normal era 30 puntos, 15 asistencias y 5 robos. Noche tras noche. El líder natural que es CP3 mantuvo a flote una franquicia azotada brutal y cruelmente por el huracán Katrina que ni siquiera pudo jugar en su propio pabellón más allá de tres partidos. La mudanza a Oklahoma, que cosas tiene la vida, no ocultó que el chico sería grande. El primer año se llevó el Rookie of the Year y al tercero consiguió meter a los Hornets en Playoffs en una temporada memorable a la que solo los Spurs pusieron fin. En sus primeros Playoffs dio auténticas exhibiciones inenarrables en un artículo. Merece la pena verlas. Como siempre nos quedaran los números, ahí  van: 25 puntos, 11 asistencias, más de 2 robos y un 50% en tiros de campo. Fue sin duda su punto álgido en su primera franquicia NBA.

Su paso a los Clippers supuso muchas cosas tanto para él como para la liga y vino precedido de un traspaso fallido a los Lakers, anulado por “razones baloncestísticas”. Los Clippers, equipo poco querido donde los haya le hicieron recoger un papel de antihéroe que probablemente no merecía. De salvador (en el amplio sentido de la palabra) de una franquicia y unos aficionados que habían sufrido uno de los peores desastres naturales de la historia de los Estados Unidos a una de las caras visibles de un equipo perdedor y odiado que no despertaba ningún tipo de simpatía. Se encontró en un equipo que además no requería de un milagro continuo de Chris Paul para ganar sus partidos. Y se encontró por último con el crecimiento de una estrella llamada Blake Griffin. En resumen, bajaron sus números y disminuyeron sus milagros. Sobrevivió su efectividad y siguió reinando su corazón. Larga vida para CP3. El mejor base de la liga.