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viernes, 19 de febrero de 2016

El rayo, el trueno

Sólo fue sólo un momento
El giro de una moneda
Lo que dura un parpadeo
Sólo fue sólo un momento
Un tic tac en la cabeza
El chasquido de unos dedos.

Russell Westbrook

Sirve la letra de la canción de Pablo Zenet, Lo que dura un parpadeo,  para definir a la perfección al base más electrizante, veloz y poderoso de la liga, Russell Westbrook. Un momento. El giro de una moneda. Lo que dura un parpadeo. Un chasquido de unos dedos. Lo que tarda en cruzar la cancha de costa a costa el jugador de OKC. Lo que tarda en recibir el balón en su propia cancha y machacar. No menciono lo que ocurre entre medias porque hay legítimas dudas de que realmente pase, tan rápido como él lo hace. 

Russell Westbrook es el Quijote de nuestro tiempo. Es la pregunta ¿y por qué no? en persona. Le da igual uno que cinco rivales, igual que le daría igual si fueran diez. O cien. Los machaca con una descarga, la misma que siente él con el balón en las manos. Los deja KO. En distancias cortas es dañino porque su explosividad marca diferencias incluso en situaciones estáticas. A campo abierto solo hay una palabra para definirle: letal. Es el mejor jugador de la NBA en esas situaciones, imposible de defender.

Siente el fuego, cosa que pocos jugadores de baloncesto pueden decir.    

A pesar de ello, jamás ha encontrado Russell Westbrook el reconocimiento unánime de prensa y aficionados. O le amas o le odias, no hay término medio. Sentimientos y sensaciones que solo puede provocar un adelantado a su tiempo, un genio.

Y ya es hora de decir que Russell Westbrook lo es. Su cohabitación en OKC con Kevin Durant ha supuesto un serio contratiempo para el base a la hora de recibir el reconocimiento que merece. “Westbrook es el problema”. “Westbrook es el problema”. “Westbrook es el problema”. Y así hasta el infinito. Nos hemos cansado de escuchar esa afirmación cuando Oklahoma City Thunder no cumplía las expectativas después de sus Finales NBA del año 2012.

Merece la pena reflexionar acerca de dos cuestiones claves acerca de OKC en los últimos años. ¿Por qué OKC no ha repetido Finales de NBA? Desde luego que “porque tienen a Russell Westbrook y deberían buscar otro tipo de base, más pasador” no parece una respuesta muy apropiada a estas alturas de la película. 

Russell Westbrook
¿Por qué OKC ha sido competitivo en el Oeste cada una de las últimas temporadas? Dos factores; porque han tenido a Kevin Durant y desde luego porque han tenido a Russell Westbrook. 

Porque Westbrook ha sido el puching ball del Thunder. El aura de intocable y el juego más convencional de Kevin Durant hicieron girar todas las miradas hacia el base, al que proponía algo nunca antes visto, jugar con pulsaciones casi taquicárdicas y velocidades extremas en cada jugada del partido, en cada minuto de la temporada. El miedo a lo novedoso que tantas veces nos priva de las mejores sensaciones y experiencias.    

Por suerte, nadie ha podido cambiar la forma de juego del de Long Beach. Cuestión de carácter, que de eso el bueno de Russell va sobrado.

Pequeñas muestras de ese indomable carácter las disfrutamos en cada partido, pero la temporada 2014-2015 nos dejó una a gran escala. Con Kevin Durant fuera de juego por sus interminables problemas físicos, Russell Westbrook se quedó al mando de OKC con el objetivo de conseguir llevar al equipo dirigido por Scott Brooks a los Playoffs. No lo consiguió pero, la temporada de Westbrook, llegando hasta el punto de la extenuación en cada partido, ha sido uno de los mejores regalos baloncestísticos de los últimos años.

A Westbrook hubo un tiempo que por criticarle se le criticó todo. Hasta él mismo llegó a decir después de un partido: “Muchas de las cosas que hago parecen mucho peores de lo que realmente son”. Busco y rebusco y no encuentro mejor manera de definirlo como jugador. El abuso de la crítica, porque con Russell Westbrook todo está llevado en el extremo.

Sus exhibiciones también. A Westbrook no hay que entenderlo. Hay que verlo. Y sobre todo no pensar mucho. Si vas al detalle te darás cuenta de que no tiene mucho sentido encarar el aro cuando se presenta un 1 Vs. 3. Pero él lo hace y la machaca y lo celebra con la misma fuerza. Tampoco tiene mucho sentido ese tiro de media distancia cuando nadie va a al rebote. Pero él lanza y la mete. Pues ya está. Si él no piensa, ¿por qué debemos hacerlo nosotros?

Habitualmente somos los espectadores los que demandamos ciertas cosas de los jugadores para sumarnos a sus causas. Con Russell es diferente. Te exige trascender. Te exige llegar al siguiente nivel. No pienses. No preguntes. No utilices la lógica. Jamás vayas al detalle.

Tal vez tengamos que esperar años para poner a Russell en el lugar que se merece. Quizá, allá por el 2030, cuando la liga esté repleta de prodigios tan físicos como alocados echemos la vista atrás y nos demos cuenta que el base de OKC es un pionero, un adelantado a su tiempo, con todo lo que ello conlleva.  

Y es justo y necesario que aprendamos a disfrutarlo.

sábado, 7 de marzo de 2015

¿Stephen Curry, James Harden o Russell Westbrook?

La temporada NBA 2014-2015 va llegando a su fin mientras se acrecienta el debate de quien merece ser coronado como MVP. En las seis campañas anteriores, LeBron James estableció un dominio que le permitió levantar dicho título en cuatro ocasiones. Las dos restantes fueron a parar a manos de Derrick Rose y de Kevin Durant. Estos tres genios parecen fuera de la competencia por razones obvias: Kevin Durant martirizado por las lesiones no ha podido gozar de la regularidad necesaria para optar a este premio, Derrick Rose lejos de su mejor nivel y con sus recurrentes problemas en las rodillas y LeBron James porque a pesar de que sus números siguen siendo magníficos no alcanzan el nivel de excelencia al que estábamos acostumbrados. Por la ventanita que han dejado entornada los últimos dominadores de la NBA, se han colado tres nombres que parecen ser los más firmes candidatos a conseguir la máxima distinción individual que otorga la liga al acabar la temporada regular. Tres jugadores jóvenes que luchan por convertirse en el mejor jugador de la NBA con todas las de la ley:

Desde California nos llega la candidatura de Stephen Curry (26 años). Después de los primeros meses de competición no parecía haber discusión: el base de Golden State Warriors iba a ser el MVP de la temporada 2014-2015. Su inicio fue fulgurante y ha sido capaz de mantener un alto nivel con el paso de los meses. Su conexión con Klay Thompson, el excelso nivel de juego general de Golden State Warriors y jugadas mágicas han hecho babear a más de un aficionado. Su estilo desenfadado y su habilidad para convertir en canastas tiros en situaciones imposibles son dos muestras de un talento insultante que gusta, que encanta y que hipnotiza. Ha dejado exhibiciones meteóricas como los 51 puntos contra Dallas o, aunque sea fuera de competición, su increíble final en el concurso de triples del All- Star. Además pertenece a uno de los equipos que está luchando por conseguir el mejor record de la liga (junto con Atlanta), lo que siempre ayuda a la hora de conseguir los premios individuales.     


Los números: 24 puntos, 7.8 asistencias y 4.4 rebotes por partido. 27.97 PER. 48.4% en tiros de campo y 41.7% en tiros de tres. Estrella del mejor equipo de la Conferencia Oeste y en lucha por ser el mejor de la competición.   
  
El segundo candidato de la lista es James Harden (25 años), el brillante escolta de Houston Rockets. La barba más famosa de la NBA ha ido construyendo su candidatura a base de actuaciones increíbles, sobre todo en el plano anotador. Debido a los problemas físicos que han asediado a Howard en la temporada, Harden ha tenido que tomar la absoluta responsabilidad y ha respondido en grande colocando a su equipo cuarto en el salvaje Oeste, pese a que hay plantillas más completas por detrás. Sigue siendo, un año más, el jugador que más faltas y tiros libres saca al rival lo que le permite asegurar muchos puntos desde la línea cada noche. Su step back es marca registrada y su defensa ha mejorado dramáticamente. Vale, eso último no era muy difícil. Su crecimiento sigue firme y ha demostrado que los que le veían como una futura estrella cuando salió de OKC no estaban equivocados. ¿Se estará arrepintiendo Oklahoma y Sam Presti de haberlo perdido hace ya 2 temporadas y media?  

    

Los números: 27 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias por partido. 27.15 PER. 44.8% en tiros de campo y 37.9% en tiros de tres. 27 partidos con más de 30 puntos está temporada (¿Cuántos lleva el segundo? 18).  

Y el último en presentar candidatura ha sido Russell Westbrook (26 años). Asumiendo el liderazgo de OKC debido a los interminables problemas físicos de Kevin Durant esta temporada, el base ha sido una cruel pesadilla para equipos rivales y una delicia para el aficionado al baloncesto. Capaz de recorrer la pista en un parpadeo va eliminando detractores y sumando adeptos a su juego. Su increíble racha de cuatro triples- dobles seguidos será recordada durante muchos años con total justicia. Ha demostrado que cuando recibe el balón en su cancha y tiene espacio para correr solo hay una cosa que pueden hacer sus rivales: mirarle (no te da tiempo ni a hacerle falta). Y en cuanto a su partido de 38 tiros… ¿Quién no ha querido tener alguna vez uno así? Otras preguntas surgen. ¿Pueden pasarle factura las dificultades que está teniendo su equipo para clasificar a Playoffs? No, por un motivo muy simple. Russell Westbrook es (casi) el único motivo por el que OKC acabará clasificando para las series por el título. ¿Repetirá Russell Westbrook su MVP del All- Star? No queda mucho para saberlo.   



Los números: 27.4 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes por partido. 30.07 PER. 43.3% en tiros de campo y 28.6% en tiros de tres. 4 partidos consecutivos sumando un triple-doble.

A poco más de un mes de finalizar la temporada regular, son estos tres los jugadores que parecen haberse destacado en la lucha por el MVP, pero a lo largo de la campaña son varios los nombres que han sonado y que por una cuestión u otra se han ido cayendo. LeBron James, como candidato perenne ha estado en la pomada, Marc Gasol con un inicio impresionante parecía que incluso podría luchar y sobre todo Anthony Davis. El joven pivot de New Orleans Pelicans ha sido brillante durante toda la campaña y sus promedios de 24.3 puntos, 10.4 rebotes y 2.8 tapones por partido, acompañado con su histórico PER de 31.61 le dan aun una mínima esperanza de pelear por su primer título individual de los muchos, me aventuro a decirlo, que ganará. En su contra juega que New Orleans amenaza con quedarse fuera de los Playoffs.


En resumen, una magnifica temporada regular que dejará un magnifico y merecido ganador, sea quien sea, del MVP de la temporada regular. Tres jugadores que se lo merecen pero solo un premio disponible. ¿Quién ganará?    

martes, 3 de marzo de 2015

La temporada más dura de KD

Decepción a nivel grupal e individual

Después de alzar el premio de MVP de la temporada 2013-2014, Kevin Durant enfrentaba un verano con un reto mayúsculo: ser el referente del Team USA que viajaría hasta España para disputar el Mundial de baloncesto 2014. Pero después de un cúmulo de situaciones (la lesión de Paul George, contratos…) Kevin Durant descartaba su presencia en la cita mundialista para prepararse con todas las de la ley de cara a la nueva temporada. Sin embargo, una inoportuna lesión le apartaba del primer mes de competición. Las cosas empezaban a torcerse antes de empezar. Un oscuro presagio. Luego encadenaría 9 presencias consecutivas con otras seis ausencias después de caer herido cuando contabilizaba la friolera de 30 puntos en Golden State, ante el mejor equipo de la liga y en apenas 19 minutos. A continuación vendría su racha más larga de partidos jugados esta temporada, 12. Ahora vuelve a estar de baja con problemas en un pie y permanecerá fuera de las canchas al menos por una semana más. ¿Resultado? Solo 27 partidos jugados y 25.4 puntos anotados por encuentro, increíble para cualquier ser humano pero discreto comparado con sus 32 de media de la campaña pasada.   

En el plano grupal eran muchos los que tenían (y me incluyo) a OKC como máximo favorito al título antes e incluso después de la primera lesión de Durant. La previsible “relajación” de San Antonio tras conseguir el anillo, el desmembramiento de Miami con la marcha de LeBron a Cleveland y las dudas que siempre despiertan los nuevos aspirantes (los mismos Cavs, los Warriors o los Bulls con Pau)  hacían ver al equipo dirigido por Scott Brooks como el más firme candidato. Pero mil lesiones después y debido a la brutal competencia de la que hace gala la Conferencia Oeste, OKC se sitúa en el octavo puesto de la clasificación luchando por cerrar su presencia en los Playoffs. A día de hoy parece factible que lo puedan conseguir, pero el regalo envenenado que supone clasificarse de los últimos ya lo conocemos todos; de momento, Golden State si clasifican octavos.

¿Una inevitable lucha de egos?

Un gesto ha desatado en la última semana una polémica a todas luces inevitable. Las especulaciones sobre la relación entre Durant y Westbrook estaban listas para explotar en cuanto prendiera cualquier mecha y el no choque de manos entre los dos mejores jugadores del equipo fue el perfecto desencadenante. Durante el tiempo que han compartido equipo la división de roles ha sido clara; Durant se ha llevado los elogios (muy merecidos) y el protagonismo positivo, con MVP incluido y Westbrook ha lidiado con la presión de la crítica continua, provocada por su propio estilo de juego pero también por jugar al lado de KD y lo que esto supone: demanda de balones que Westbrook como supuesto organizador debe atender o la creencia inamovible de que es KD el indicado de jugarse la última posesión y no el explosivo base. Parece que el paso del tiempo había ido construyendo una relación a prueba de cualquier bomba o comentario con mala intención pero el continuo vaivén que está siendo la temporada 2014-2015 para el equipo supone una prueba de fuego 
más en la relación Durant- Westbrook.  



Enfrentado con la prensa y aficionados

El cambio de actitud de Kevin Durant con la prensa ha sido tan obvio como sorprendente. Siempre catalogado como un chico bueno, la frustración de no verse al 100% nos ha permitido ver al Durant más lenguaraz e irreverente. El anteriormente conocido como niño bueno de la NBA ha dejado declaraciones para el recuerdo durante la temporada, principalmente dirigidas hacia la prensa. Su “Realmente ustedes no saben una puta mierda (…) Para ser honesto solo estoy aquí porque tengo que hacerlo. Realmente no me importa lo que digáis. No sois mis amigos. Vais a escribir lo que queráis. Nos queréis un día y al siguiente nos odiáis. He aprendido a lidiar con esto" es solo una muestra de lo enfadado que se ha mostrado KD. También ha tenido para aquellos aficionados que se encargaron de hacer memes con su emotiva rueda de prensa de coronación como MVP y su última salida de tono fue responder con un feo apelativo a un fan que intentaba provocarle estableciendo una comparación con su compañero Westbrook.

En resumen, una temporada llena de frustración y dificultades hasta ahora para el bueno de Kevin Durant y que a dia de hoy parece tener solo un posible arreglo: conseguir contra todo pronóstico un anillo que corone por fin a KD y a sus compañeros como el mejor equipo de la NBA. Tienen la calidad y los mimbres necesarios para ello, pero solo el tiempo nos dirá si Kevin Durant da la vuelta a su temporada más dura.  

lunes, 19 de mayo de 2014

San Antonio Spurs Vs. Oklahoma City Thunder

Kawhi Leonard Vs. Kevin Durant.
En su imparable progresión hasta ser un jugador clave en San Antonio Spurs, Kawhi Leonard se enfrentará a su mayor reto, el MVP de la liga, Kevin Durant. Kawhi ha demostrado ser un jugador de Playoffs y dio un paso más en la eliminatoria frente a Portland cuando los problemas físicos de Tony Parker apretaban. Se fue hasta los 17 puntos de media con un 56% de acierto en tiros de campo. Sin embargo está claro que donde más le va a necesitar Popovich es en la parcela defensiva para frenar a un jugador que llega absolutamente encendido después de dejar atrás a Tony Allen. KD dominó la serie de cabo a rabo con unos promedios de 33.2 puntos. Estratosférico.

Russell Westbrook.
Westbrook, Westbrook, Westbrook… ¿cielo o infierno esta vez Russell?  

Oklahoma sin Ibaka.
El escudero de las dos superestrellas se perderá el resto de los Playoffs por un problema en su gemelo izquierdo. Ibaka ha sido durante todo el año el ancla defensivo del equipo y una tercera opción muy fiable en el juego de ataque. Le iban a necesitar en ambos lados. No parece que haya ningún compañero que pueda asumir la responsabilidad ofensiva interior y tampoco parece que pueda haber alguien con la capacidad intimidatoria y para estar en todos los sitios que tiene Ibaka. La eliminatoria desde luego que se le ha puesto en chino a Oklahoma con su baja.

Un ejército contra una lanza de dos puntas.
Con la ya mencionada ausencia de Ibaka, OKC será más que nunca un arma de dos puntas, Kevin Durant y Russell Westbrook. El alero y el base hacen partidos milagrosos en el lado ofensivo noche tras noche pero parece poco probable que puedan soportar durante siete partidos el ritmo que es capaz de imponer San Antonio con 10 jugadores anotando. Los Spurs tienen a ocho jugadores promediando más de 7.5 puntos por partido. OKC apenas tiene tres después de quedarse sin Ibaka. ¿Quién ganará la guerra?  

Tiago Splitter.
Sus actuaciones contra Portland Trail Blazers fueron claves del lado defensivo al parar una y otra vez a un Lamarcus Aldridge que se antojaba imparable y la gran amenaza para los Spurs en las semifinales de Conferencia Oeste. Esta vez no tendrá un par tan potente enfrente pero su actuación defensiva se antoja vital ante jugadores tan peligrosos en la penetración como Westbrook y Durant.  

Predicción.
No podía ver en esta serie menos de siete partidos si Ibaka hubiera estado en la cancha porque Kevin Durant y Russell Westbrook tienen las suficientes aptitudes como para hacer frente al batallón organizado que suponen los Spurs y contaban con el hispano-congoleño para ejercer de ancla defensiva. Con su baja, Kevin Durant y Russell Westbrook quedan solos ante el peligro, ante demasiado peligro. La veteranía de San Antonio les mantendrá en buena sintonía y en el camino y pienso que el equipo de Popo se llevará la serie.


San Antonio en 5 partidos. 

lunes, 12 de mayo de 2014

El corazón de Chris Paul.

Cuarto partido de las Semifinales de la Conferencia Oeste entre Los Angeles Clippers y Oklahoma City Thunder con ventaja en la serie para OKC 2-1. Los Clippers, contra las cuerdas antes del partido parecen quedarse poco a poco sin opciones de igualar la serie porque la lanza de dos puntas que es OKC domina a placer. Russell Westbrook y Kevin Durant. Kevin Durant y Russell Westbrook. Ventaja de 15 en el último cuarto y la eliminatoria destinada a un 3-1 insalvable para el equipo de Doc Rivers. Hasta que alguien decide que puede secar al MVP de la liga. No es Matt Barnes ni Danny Granger. Es el gigante de 1.83 de altura Chris Paul. Han leído bien, gigante. Se cuentan con los dedos de la mano los casos de jugadores en los que el tamaño de su valentía es superior a todo. El caso de CP3 es el ejemplo más claro. Ayer no se movían sus brazos, se movía su corazón. Ayer no eran sus piernas las que corrían detrás de Kevin Durant, era su corazón.

El chico que se propuso ayer frenar a Durant con éxito, consiguió años atrás honrar a su fallecido abuelo con 61 puntos (la misma edad con la que había muerto su querido abuelo). Metió 61, fallando un último tiro libre aposta para no estropear su precioso homenaje. Los que su corazón quería. Ni uno más ni uno menos. Los hechos nos hablan pues de un jugador descomunal en lo emocional que ofrece su corazón en cada juego sin importarle si delante tiene al mismisimo Dwight Howard (el que molaba, el de la época de Orlando). Su enfrentamiento con Pau Gasol por tocarle la cabeza habla de un jugador sin más estatura que la de su corazón y que así quiere que se le trate. Su juego es la máxima expresión del esfuerzo y del talento. Un jugador que anota, asiste, rebotea y defiende. Un base 2.0. 

Chris Paul nos malacostumbró, cada día lo tengo más claro. Sus actuaciones heroicas un día sí y otro también cuando vestía los preciosos colores de New Orleans Hornets no deberían caer jamás en el olvido pero tampoco nos deberían cegar para valorar en su justa medida lo que hace ahora. Chris Paul lleva siendo el mejor base de la NBA seis años y lo peor de todo es que lo seguimos discutiendo. En su paso por los Hornets convirtió partidos extraños (por increíbles) en habituales aunque solo él fuera capaz de hacerlos. Partidos en los que lo normal era 30 puntos, 15 asistencias y 5 robos. Noche tras noche. El líder natural que es CP3 mantuvo a flote una franquicia azotada brutal y cruelmente por el huracán Katrina que ni siquiera pudo jugar en su propio pabellón más allá de tres partidos. La mudanza a Oklahoma, que cosas tiene la vida, no ocultó que el chico sería grande. El primer año se llevó el Rookie of the Year y al tercero consiguió meter a los Hornets en Playoffs en una temporada memorable a la que solo los Spurs pusieron fin. En sus primeros Playoffs dio auténticas exhibiciones inenarrables en un artículo. Merece la pena verlas. Como siempre nos quedaran los números, ahí  van: 25 puntos, 11 asistencias, más de 2 robos y un 50% en tiros de campo. Fue sin duda su punto álgido en su primera franquicia NBA.

Su paso a los Clippers supuso muchas cosas tanto para él como para la liga y vino precedido de un traspaso fallido a los Lakers, anulado por “razones baloncestísticas”. Los Clippers, equipo poco querido donde los haya le hicieron recoger un papel de antihéroe que probablemente no merecía. De salvador (en el amplio sentido de la palabra) de una franquicia y unos aficionados que habían sufrido uno de los peores desastres naturales de la historia de los Estados Unidos a una de las caras visibles de un equipo perdedor y odiado que no despertaba ningún tipo de simpatía. Se encontró en un equipo que además no requería de un milagro continuo de Chris Paul para ganar sus partidos. Y se encontró por último con el crecimiento de una estrella llamada Blake Griffin. En resumen, bajaron sus números y disminuyeron sus milagros. Sobrevivió su efectividad y siguió reinando su corazón. Larga vida para CP3. El mejor base de la liga.

            

viernes, 25 de abril de 2014

Russell, ¿el cielo o el infierno?

Hace 25 años (¡¡y parece que llevemos toda una vida hablando de él!!) nacía en California un chico que iba a provocar amores y desencuentros, halagos y críticas, dudas y certezas. El diablo o el ángel. El triunfo o la derrota. El éxito o el fracaso. Un jugador con nombre y apellidos. Hace 25 años nacía Russell Westbrook. El base de OKC es la intersección entre dos mundos. Amalo u ódialo, halágalo o critícalo pero jamás te quedes indiferente ante él. 

Los aficionados al baloncesto no se ponen de acuerdo sobre Russell Westbrook porque ni siquiera Russell Westbrook es capaz de ponerse de acuerdo consigo mismo. Su cabecita loca esta tan lejos de ser la de un base al uso como los Jaguars de ganar la NFL, España de volver a ganar Eurovisión o Irán de ganar el mundial de fútbol. Pero esa es la verdad de Russell. Y como he dicho antes, amalo u ódialo porque el irá hasta el final con ella. Su verdad es que él es uno de los mejores jugadores de la liga. Su verdad es que debe de tener tantos galones en Oklahoma como Kevin Durant. Su verdad es que sería capaz de saltar por encima de Roy Hibbert y Marc Gasol juntos para meter una canasta. Y su verdad es que el no teme a nadie, ni a sí mismo. Y hay días que sale a la cancha y te hace pensar que es uno de los mejores jugadores de la liga. Te hace pensar que no es tan loco equiparar sus galones a los de KD. Te hace pensar que Roy Hibbert y Marc Gasol se podrían subir uno encima del otro y no lo pararían. Y por supuesto te hace pensar que hace bien en no temer a nadie. Son sus partidos, mejor dicho sus momentos, de ángel, de triunfo y de éxito.

Pero luego hay días… hay días en los que es mejor no levantarse Russell. Porque Westbrook es probablemente el jugador de la NBA con más facilidad para encadenar errores con aciertos. No es raro verle meter un triple inverosímil y a la siguiente jugada hacer un airball cuando sus compañeros aun danzan por el medio campo y la posibilidad de rebote es inexistente. No es ni mucho menos raro verle machacar un aro que a veces parece que va a ceder a sus embestidas y a las dos jugadas que le piten una falta en ataque por intentar repetir semejante acción. Lo que desgraciadamente si que es raro para su equipo es que Russell Westbrook haga jugar a sus compañeros o que sea protagonista dentro de un juego de ataque colectivo y coral. Y es ahí donde recibe la mayor cantidad de críticas porque es por ahí por donde más sufre Oklahoma. Su juego sota- caballo- rey (Ibaka- Westbrook- Durant) muchas veces desespera. Y sin tener toda la culpa (¡¡hola Scott Brooks!!) tiene parte de ella el base del equipo. 

Precisamente Scott Brooks no ha sido capaz de meterle en cintura o tal vez ni lo haya intentado. Cuando el equipo “eligió” quedarse con Westbrook en lugar de hacerlo con Harden sabían a lo que se exponían porque Russell pertenece a esa clase jugadores que no engañan a nadie porque simplemente no quieren. Es lo que es y va a morir siendo así. Un espíritu libre solo al servicio de él mismo y sobre el que cabe hacerse una pregunta: ¿aporta o quita más al equipo? Desde un punto de vista numérico, de actitud personal o incluso defensivo la duda ofende porque Westbrook es de los mejores bases de la NBA. Sin embargo con él hay que ir más allá porque comparte pista con el MVP Kevin Durant, un jugador al que Westbrook parece ser el único que no rinde pleitesía en la cancha.  

La serie de Playoffs contra Grizzlies está siendo el perfecto ejemplo de lo mejor y lo peor del base de OKC. Los aficionados del Thunder pueden amarlo después del Game 3 porque consideren que fue el único que dio la cara al menos intentando cambiar el sino del partido. Los aficionados del Thunder también pueden odiarlo por su serie de tiro, su egoísmo y sus ¡¡2!! asistencias. El game 2 fue más de lo mismo. 29 puntos con una serie de 11/28 en tiros de campo aunque esta vez con 8 asistencias. Más allá de números, y como muchas veces todo no lo explican estos, las sensaciones que ha dejado son también claras. Una absoluta anarquía que ha contagiado al equipo y que está provocada por una falta de autocontrol extrema. “Corre Russell corre. Y nunca frenes” parece que le dice el diablo instalado en su cabeza. Es Russell Westbrook. Debes decidir amarlo u odiarlo.