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jueves, 14 de mayo de 2015

Como hemos cambiado

Permitidme que comience este articulo sobre Blake Griffin con un pasaje de un antiguo artículo que escribí sobre él, allá por el año 2012 y que me parece de suma importancia rescatar: “Va con el primero. Bota, flexiona piernas y lanza. También grita, justo cuando el balón sale de sus manos, como si se imaginara lo que iba a pasar. Su primer lanzamiento no toca ni tan siquiera aro, simplemente roza la red por fuera. Airball. Va con el segundo, mismo procedimiento y desgraciadamente para él mismo resultado, incluso peor”. Data esta pequeña historia, real como la vida misma de cuando Blake Griffin vivía una pesadilla cada vez que visitaba la línea de los tiros libres. Desgraciadamente para él, esta no fue la única vez que salió en los momentos deportivos de la semana por lanzar airball desde el 4.60, el arte más fácil y a la vez más complicado del baloncesto.
  
Era algo mucho más habitual de lo deseable y un síntoma de una enfermedad mayor: Blake Griffin no podía meter una canasta desde le media o larga distancia. Su mecánica de tiro era horrible y su rango se limitaba a los alrededores del aro. Obviamente empezaban a aparecer las dudas sobre el futuro. Griffin era una autentica bestia, un espécimen capaz de machacar en cada posesión pero ¿qué sería de él en el futuro si no era capaz de añadir a su repertorio un decente tiro de media distancia y unos movimientos para empezar a bailar en la pintura? Las defensas tomaban nota y le defendían a dos metros acrecentando aún más unas dudas que ya venían impuestas.

Parece mentira, y si no lo es solo puede explicarse por una mejora a través de duras sesiones de trabajo, que el chico al que se podía defender a dos metros sin excesiva preocupación, que coleccionaba airball en tiros libres y del que se decía, no sin cierta razón, que solo sabía machacar, sea Blake Austin Griffin. Y parece mentira porque el Griffin de 2015 es el jugador total. Sigue siendo una bestia cara al aro pero ahora ha añadido movimientos en la zona y un más que curioso tiro a media distancia. Además rebotea y ¡¡asiste!! Y aquí es donde vienen mis dudas… ¿por dónde empezar a explicar esta evolución?



Creo que lo mejor será hablar primero sobre la parte del juego que me motivó en 2012 a escribir sobre Blake Griffin: los tiros libres. Pueda parecer esta de los tiros libres una cuestión menor, pero sin duda no lo es. No es solo los puntos que te dejas en el camino (que se lo pregunten a su compañero DeAndre Jordan) sino la diferencia de confianza que recibe la mente del jugador después de anotar o fallar un tiro libre.

Como Blake Griffin ha estado en los dos extremos bien lo sabrá. Desde el inicio de su andadura en la liga el ala pivot de los Clippers ha vivido una intensa mejora en este apartado. Desde 52% de acierto en su segundo año en la liga al 73% de esta. Y no solo eso, sino una efectividad manifiesta cuando el balón arde en las manos: en el séptimo partido de la serie contra San Antonio Spurs se fue hasta un maravilloso 10/11, con un 76% de efectividad en el cómputo global de los siete partidos. Frente a los Rockets se mantiene en un 72.

El segundo punto a tratar, con especial mimo, es el rango de tiro porque es probablemente el mayor factor diferencial del Blake Griffin 2012 y el Blake Griffin 2015. En 2012, su tiro de media distancia distaba mucho de suponer un peligro real y regular para las defensas rivales. Hoy en día, si le flotas a cinco metros del aro, estas muerto. Como hemos cambiado. Y relación estrecha con este mejora, una de las muchas causas del efecto ha sido el cambio en la mecánica de tiro. Blake tira mucho más suelto, y no es esta una afirmación al azar sino una consecuencia visible de una mayor confianza y por supuesto de un arduo trabajo realizado, sobre todo, verano tras verano.

La progresión natural de Griffin, aun 26 años, hace temer a sus rivales sobre la opción de que incluso pueda convertirse en una amenaza más allá de la línea de tres puntos. Por ver está. Pero sería imparable.   

Y el tercer punto. Los pies. Esos que les permiten  habitualmente saltar por encima de rivales y destrozar canastas sin piedad empiezan a moverse, sin ser aun nada del otro mundo, empiezan a moverse con sentido debajo del aro. Es tal vez la faceta del juego en la que  Blake Griffin tiene más margen de maniobra, pero la cosa promete.  
  
Obviamente todo esto es fruto de un excelente e intenso trabajo, sobre todo en los meses de verano. "We got to the point where we were making 500-plus shots every day" decía Griffin sobre sus intensas jornadas de trabajo veraniego. 500 tiros cada día. El resultado lo vemos y disfrutamos hoy en día. Blake Griffin es una locura de jugador. No hay duda de que estamos viendo al mejor Blake Griffin de su carrera y además el funcionamiento del equipo está siendo maravilloso. ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Cómo era aquello? Ah sí, no hay que ponerle puertas al campo y el de Blake Griffin crece día tras día. 

lunes, 6 de abril de 2015

¿Son candidatos reales los Clippers?

En el deporte profesional, y especialmente en una competición como la NBA donde hay 30 franquicias al acecho de un título, la oportunidad de vencer puede escaparse de los dedos tan fácilmente como ha  venido. Si tienes una posibilidad de alzar el título, aprovéchala porque nunca sabes cuándo va a regresar. Los Clippers llevan años buscando esa temporada en la que convertirse en algo más que un aspirante. Y tal vez su año haya llegado. La madurez deportiva de Chris Paul y Blake Griffin, el crecimiento defensivo de la bestia DeAndre Jordan, el fondo de armario y la presencia de un entrenador como Doc Rivers son factores que refuerzan de alguna u otra manera esa teoría. El equipo de Los Ángeles ha ganado 16 partidos de los 23 que ha disputado después del All- Star y ha presentado su candidatura pero, ¿son realmente candidatos al anillo los Clippers?

No voy a descubriros América: a poca gente le agradan los Clippers. Los aficionados de los equipos rivales les acusan de floppers y sucios y los jugadores a los que se enfrentan disfrutan viéndoles derrotados. Por eso nadie ha sentido mucha pena viendo frustrados los sueños de la franquicia de algo grande en los pasados años. Su experiencia en las últimas temporadas ha sido dura en cuanto a Playoffs se refiere. En la temporada 2011-2012, la primera con CP3 a los mandos vencieron a los Grizzlies en la primera ronda pero cayeron sin respuesta contra San Antonio. Al año siguiente Memphis Grizzlies se cobraría venganza en primera ronda y la temporada pasada eran los Clippers los que les apeaban en segunda ronda.  

Entonces, si los sueños de la franquicia no se han visto cumplidos en los últimos años, ¿Qué empuja a ser optimistas con estos Clippers? Son varias las razones. La primera de todas, por supuesto, Chris Paul. Acostumbrados como estamos a sus más que buenas temporadas, Chris Paul ha pasado a engrosar el listado de jugadores que están haciendo un muy buen año pero que no reciben el reconocimiento que deberían. Con 29 años parece en el momento álgido de su carrera en cuanto a madurez y físico se refiere: no se ha perdido aún ni un partido en lo que llevamos de curso, estadística muy reseñable para una carrera a veces lastrada por problemas físicos. Pero es hora de que responda donde ha fallado en ciertas ocasiones: las series por el título. Veremos si puede llevar al equipo al título.

Blake Griffin. Recuerdo cuando me decidí a escribir sobre él, hace ahora casi 3 años. ¿Cuánto ha cambiado y cuantas nuevas armas ha añadido a su juego desde ese momento? Incontables. De hecho, aquel artículo basaba la crítica en dos airball seguidos desde la línea de tiros libres. Este año está cerca de un 72% de acierto, aceptable para él. Acompañando esta mejora nos encontramos con su radio de tiro. No ha dejado de ser un destructor de aros pero puede salir a anotar y a hacer daño desde la larga distancia. Es ese paso adelante el que empuja a pensar en unos Clippers candidatos a todo. Cuenta además con una bestia a su lado. Una autentica bestia.

DeAndre Jordan. La defensa de la zona pintada que hace el jugador de Houston es simplemente espectacular. En la Conferencia Oeste es muy importante contar con la figura del rim protector, tanto para dominar el rebote como para molestar y a ser posible taponar a los penetradores feroces cuyos ejemplos tenemos a decenas en el Oeste. La amenaza del Hack- A- DeAndre parece que va a estar ahí de por vida pero lo que está claro es que Doc Rivers cuenta con un feroz defensor y un bestial matador al que lanzar balones por encima del aro.



El fondo de armario. Esta cuestión no es menor. Los Clippers acabaron por fin con la cuestión de los pivots suplentes. Llegó a ser DeAndre Jordan, Blake Griffin y después la nada. Bueno, Reggie Evans. Ahora Glen Davis y Spencer Hawes, sin ser nada del otro mundo, le dan otro color al banquillo angelino. Matt Barnes, Jamal Crawford, Hedo Turkoglu y J.J. Redick dan a los Clippers una experiencia en las posiciones exteriores muy importante y necesaria en los Playoffs y Austin Rivers le pone el toque picante a la mezcla. Pero en definitiva unos escuderos y una segunda unidad que no peinan canas pero las intuyen. Es por eso que tal vez deba ser este el año de los Clippers o no lo será nunca.

Además cuentan con el factor Doc Rivers. Tener un entrenador reputado y con experiencia en los Playoffs puede ser la diferencia entre una victoria o una derrota. El anillo conseguido en los Celtics le avala. Los entrenadores también pierden y ganan partidos y eso en una serie de Playoffs hace una gran diferencia.   

¿Y que nos puede frenar a la hora de coronar a los Clippers como máximo candidato al título? Lo primero la dureza del Oeste. El equipo del Oeste que quiera representar a la conferencia en las finales por el anillo deberá superar con total seguridad tres series complicadas. A falta de discernir el último puesto, los Clippers se verán acompañados en su brutal viaje por Warriors, Rockets, Grizzlies, Spurs, Mavs y Blazers. Abróchense los cinturones porque vienen curvas. Otra cosa que nos puede echar para atrás es que los Clippers nunca han demostrado tener un gen ganador. Jamás ha superado la franquicia las semifinales de conferencia por lo que puede ser complicado imaginar un viaje directo hacia el anillo. Sea como sea, estamos a punto de descubrir si los Clippers pueden plantar cara a las grandes potencias y pueden luchar por su primer título.  

jueves, 16 de octubre de 2014

División del Pacífico- Previa

GOLDEN STATE WARRIORS

Steve Kerr por Mark Jackson ha sido el mayor cambio del equipo en este verano 2014. Pese a unas temporadas exitosas para la franquicia, problemas con la gerencia acabaron con Mark Jackson en la calle y con la llegada del televisivo Steve Kerr. En su salto a los banquillos fue uno de los entrenadores deseados y cuando todo hacía pensar que firmaría por el equipo de su amigo y antiguo jefe Phil Jackson, Steve Kerr sorprendía a propios y extraños firmando por el equipo de California. Este año comprobaremos si todo lo que prometía con sus brillantes análisis comentando partidos se materializa en un buen estratega en los banquillos. El problema es que  sentirá la presión desde el primer momento porque Golden State Warriors es para muchos el tercer mejor equipo de la Conferencia Oeste y debe demostrarlo. Cuenta con la plantilla ideal para luchar con San Antonio u OKC y no se espera menos de ellos.    

Zipi y Zape

La mejor pareja de tiradores que yo haya visto sobre una cancha. Finos y elegantes asesinos desde la larga distancia, Golden State seguirá viendo crecer a dos jóvenes que aún están en la parte ascendente de su curva de rendimiento. Su experiencia conjunta este verano con la selección USA ha podido servirles para conocerse mejor y seguir afianzando lazos en su relación. Klay Thompson es el más alejado de los focos pero ha sabido crecer dentro de la jerarquía que le imponía su compañero de perímetro. Su excelente mecánica de tiro es la guinda a un pack de cualidades que solo es cuestión de tiempo que le lleven al estrellato. A Stephen Curry le vamos a pedir que siga deleitándonos con sus exhibiciones anotadoras y que confirme que ha dejado atrás sus problemas físicos de antaño. 



David Lee, Andrew Bogut y Andre Iguodala
Tres lugartenientes de lujo que son capaces de desequilibrar un partido ellos solos con su calidad y su experiencia. El australiano  Andrew Bogut ha tenido problemas recurrentes con las lesiones pero sigue siendo un jugador grande con buenos recursos para anotar debajo del aro y con una más que aceptable defensa, lo que le hace muy valioso a la hora de hacer las combinaciones de hombres interiores. Andre Iguodala es el pegamento que todo entrenador quiere para su equipo. Un defensor de élite que en el lado ofensivo puede anotar desde todas las distancias, siendo un tirador de tres puntos muy fiable. Y David Lee es la estrella silenciosa de Golden State Warriors. Un jugador que promedia casi un doble- doble de por vida y que anota desde la media distancia abriendo defensas. Si Golden State Warriors quiere avanzar en Playoffs necesitan a estos tres jugadores a su mejor nivel.

Un equipo con grandes expectativas

Aparte de los cinco jugadores anteriormente mencionados, Golden State cuenta en plantilla con grandes jugadores. Leandro Barbosa y Shaun Livingston han llegado al equipo para darle una mayor profundidad y diferentes registros en el juego exterior. Harrison Barnes y Draymond Green son ya veteranos en el equipo y deben demostrar que su crecimiento sigue constante. Sería una locura no calificar a  los Warriors como uno de los equipos candidatos a ganar la Conferencia Oeste y plantarse en las Finales de la NBA.



Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 4º

LOS ANGELES CLIPPERS

Una vez acabado el terremoto Donald Sterling, potencia máxima en la escala de Richter, los Clippers encaran una importante temporada en la que deben tener como objetivo dar el paso definitivo que les convierta de una vez en aspirantes al título. La franquicia inicia el curso baloncestístico 2014-2015 con el absoluto liderazgo de Chris Paul, Blake Griffin y el entrenador Doc Rivers. Los tres serán la cara visible de un equipo que ha atraído a buenos jugadores en la agencia libre. Spencer Hawes les proporciona una amenaza ofensiva en cualquier parte del frente de ataque y a Jordan Farmar como sustituto de Darren Collison no está nada mal. Aun así, DeAndre Jordan y Jamal Crawford van a seguir siendo las piezas claves detrás de las estrellas del equipo.

Paul and Griffin

Blake Griffin no ha hecho más que crecer desde que llego a la liga. Sigue teniendo un físico privilegiado que le permite saltar por encima de cualquiera para anotar y capturar rebotes, pero además ha mejorado sus porcentajes de acierto desde la media distancia (paupérrimos en sus primeros años) y ha elevado sus prestaciones desde la línea de los tiros libres. Si sigue esta línea ascendente durante esta temporada, deberíamos de tener en cuenta a Blake Griffin como posible MVP si los Clippers consiguen un número respetable de victorias, algo para lo que están capacitados. CP3 por su parte debe de olvidar de una vez por todas sus problemas físicos. Nadie duda de que cuando está en forma es el mejor base de la NBA, pero debe demostrarlo en las  series por el título, donde ha sido más de una y dos veces discutido su rendimiento desde que aterrizó en el equipo pobre de Los Angeles.



Los Clippers se blindan por dentro

La llegada durante la temporada pasada de Glen Davis ya les dio a los Clippers una cierta profundidad interior de la que carecían. La adición de Spencer Hawes les da un empujón más en este aspecto. Olvidados quedan los años en los que se presentaban en Playoffs con Reggie Evans y Ryan Hollins detrás de DeAndre y Blake Griffin. Glen Davis debe conseguir ser consistente, porque el año pasado ya tuvo ciertos problemas con Doc Rivers, que incluso decidió mandarle al vestuario en alguna ocasión. Ha empezado la pretemporada de la mejor manera posible: presentándose en su mejor peso de siempre. Spencer Hawes es un seguro de vida. Llega desde Philadelphia y les da a los Clippers varias cosas importantes. La opción de abrir la cancha desde la línea de tres con un hombre alto, cosa que no tenían en las últimas temporadas, les da un  jugador anotador que pueda salir desde el banquillo haciendo pareja con Jamal Crawford y les abre opciones de parejas interiores que pueden funcionar. DeAndre Jordan seguirá siendo el fiel escudero de Blake Griffin en el quinteto titular de los Clippers.

¿Hasta dónde pueden llegar estos Clippers?  

El salvaje Oeste no te permite relajación a lo largo de toda la temporada. En estas condiciones, nunca vas a tener suficientes buenos jugadores para enfrentar a los Spurs, a OKC o a Golden State. No hay duda de que Los Angeles Clippers tienen muy buenos jugadores. Cuentan en su plantilla con dos superestrellas de la NBA y con una base sólida de buenos jugadores: Jamal Crawford, Matt Barnes, DeAndre Jordan, Spencer Hawes, Jordan Farmar o Redick. Todos dirigidos por un entrenador reputado, ganador y comprometido con la franquicia. Su objetivo en la temporada regular será conquistar la tercera plaza por detrás de San Antonio y OKC, sin renunciar a molestarles. El problema es que esta posición en el Oeste guarda un caramelo envenenado porque el sexto clasificado va a ser un equipo cuanto menos peligroso. Si llegan a las rondas finales con un Paul en plenitud física y con todas las piezas funcionando y perfectamente engrasadas, los Clippers no tendrán a nadie a quien temer.

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 2º

LOS ANGELES LAKERS
Con Pau Gasol haciendo las maletas destino a Chicago y con los grandes agentes libres haciendo oídos sordos a las llamadas de la directiva y Kobe Bryant, los Lakers enfrentan a una difícil situación en la temporada 2014-2015. Muchas cosas han cambiado en el verano para la franquicia con más glamour de la liga. La primera, aunque probablemente  sucedió la última, ha sido el entrenador. El ex jugador angelino Byron Scott se sentará en el banquillo como jefe sustituyendo al tantas veces discutido Mike D´Antoni. La directiva ha buscado a alguien con dilatada fama de maestro defensivo para cortar de raíz con la herencia recibida por un entrenador  de marcado acento ofensivo. En cuanto a los jugadores, Boozer ha llegado en teoría para sustituir a Pau Gasol, Jeremy Lin para darle al equipo presencia en el puesto de base que no ha tenido en años anteriores y Julius Randle como una promesa que pueda rendir desde el primer momento. Ellos serán, junto a Kobe Bryant y Nick Young, la columna vertebral de estos nuevos Lakers. A su lado, jugadores con un rol limitado como Ed Davis, Jordan Hill, Ryan Kelly, Steve Nash o Wesley Johnson. ¿Suficiente para entrar en Playoffs en el salvaje Oeste? Por plantilla parece que no.

La vuelta a las canchas de Kobe Bryant

Para un jugador con la personalidad de Kobe ha debido ser desesperante vivir con problemas físicos que no le han permitido ayudar al equipo y ser competitivo en los últimos tiempos. Primero se destrozó el tendón de Aquiles en el Staples y luego falló su rodilla. Una lluvia sin fin de dolores graves. Parece que 2014-2015 será la temporada de su regreso. Nadie duda de la cantidad de energía que Kobe tiene reservada en su mente para su vuelta a las canchas, pero si existen legitimas dudas sobre cuál va a ser su respuesta física. Bryant es un escolta de 36 años que va a entrar en el decimonoveno año de carrera con un cuerpo lastrado por golpes y lesiones. No se ha dejado nada en el tanque en cada uno de los partidos que ha jugado en su carrera. Parece obvio que el de Philadelphia se encamina a otra temporada como líder de su equipo en minutos, tiros y puntos. Viendo los compañeros con los que va a compartir vestuario, no hay nadie en quien vaya a delegar responsabilidades. Bueno, no nos engañemos. Si Carmelo o LeBron hubiesen llegado a los Lakers, Kobe tampoco delegaría. Por lo tanto, su rendimiento va a depender de su nivel y de su estado físico.

 

¿Quién quiere acompañarle a la guerra?

A la espera de ver cómo responderá  el cuerpo de Kobe a la competición, Lin, Randle y Boozer van a tener serias responsabilidades en este equipo. Después de sus milagros en los Knicks y de no encajar en los Rockets, en los que acabó humillado en el cortejo de la franquicia a Carmelo, Lin llega a Los Angeles para ser algo que nunca ha sido. Endiosado en su corta etapa en los Knicks, Lin jamás ha sido un buen base. Su visión de juego y manejo de balón están alejadas de lo que se le puede pedir a un buen base. Hay que ser ingenuo para creer que Lin va a hacer jugar a este equipo. ¿Cómo va a poder ayudar entonces? A Lin le va a ayudar compartir pista con Kobe Bryant y Nick Young, dos jugadores que no necesitan (o no quieren) alguien que les ordene y que absorben atención defensiva que debe aprovechar Lin para convertirse en un francotirador fiable y demostrar su mejora desde la larga distancia. Carlos Boozer es un veterano de doce años en la liga y que siempre ha rendido a buen nivel pese a ser constantemente criticado, sobretodo en su última época de Chicago. Obviamente no es una superestrella pero si es un jugador fiable. Puede anotar desde la media distancia o hacer valer su peso cerca del aro. También baja rebotes con cierta asiduidad. Puede ser de gran ayuda para Randle en la primera temporada de este en la NBA. Son los dos mejores interiores que va a tener la plantilla de los Lakers pero va a ser imposible verles juntos. El ala pivot proveniente de la Universidad de Kentucky ha sido calificado como uno de los jugadores de impacto inmediato de este draft. Es una máquina de hacer dobles figuras y parece que su condición religiosa le da una madurez o compromiso diferente del que se podría esperar a su edad. Los Lakers y sus aficionados siempre son exigentes, pero Julius va a ser una pieza clave para la franquicia en un futuro no muy lejano.          
¿Qué van a mejorar los Lakers este año?

Defensa. El equipo de los Lakers ha sido un desastre en el apartado defensivo bajo el mando de D´Antonio (oh, que sorpresa) y la gerencia se puso manos a la obra y contrató a un entrenador con reputación defensiva como es Byron Scott. En este caso, no era un problema de jugadores, era un problema de actitud o de sistemas defensivos. No estoy diciendo que la defensiva vaya a ser la panacea, pero va a mejorar seguro. Eso sumado al potencial ofensivo con que cuenta el equipo, sobre todo si Kobe se recupera, le dará un plus de victorias respecto a la temporada pasada.         

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 14º

PHOENIX SUNS

El equipo sorpresa de la temporada pasada luchó por clasificarse para Playoffs cuando nadie lo esperaba y acabo quedándose a las puertas de conseguirlo. Esta temporada 2014-2015 saben que su hándicap va a ser que ya todos los equipos les esperan como un rival muy peligroso. Uno de los interrogantes importantes es ver cómo va a encajar un roster joven que las miradas de los aficionados y periodistas se vuelvan hacia ellos exigiendo una mejora en la fantástica temporada anterior. En teoría, un verano más de trabajo puede haber sido genial para el equipo, pero falta verlo en la cancha. Al igual que vamos a ver la dificultosa convivencia entre Dragic, un Bledsoe por fin renovado y Thomas, el refuerzo importante del equipo de cara a la temporada. Si la conexión de los tres funciona, Gerald Green sigue por donde lo dejó, si los hermanos Morris, Plumlee y Len crecen como se espera y si los jugadores siguen tan cómodos con su entrenador Jeff Hornacek, los Suns serán la confirmación de la temporada.

Dragic, Bledsoe y Thomas ¿tres son multitud?

Juntar a Bledsoe con Dragic ya fue para algunos un deporte de alto riesgo que salió a la perfección para las tres partes. Phoenix se convertía en un equipo divertido de ver mientras Goran Dragic se erigía en un líder y Bledsoe confirmaba un muy buen rendimiento. Como no hay dos sin tres, este verano los Suns firmaban a la joven estrella de los Kings, Isaiah Thomas y surgen las dudas sobre si los tres serán capaces de congeniar en la pista. Del trio nombrado, Dragic es la estrella y el líder del equipo por bagaje, experiencia y calidad. Es bueno en el tiro lejano y espectacular en las penetraciones al aro. Bledsoe acaba de firmar un gran contrato y tendrá que hacer honor al mismo con su rendimiento en ambos lados de la cancha. Thomas llega con la vitola de jugador energético y explosivo que cambia partidos. Veremos a ver qué rol asume en Phoenix, porque es un eficiente tirador de larga distancia  que puede aprovechar si las defensas se centran en Dragic. Hornacek tiene trabajo para lograr que los Suns sean tan buenos como pueden serlo.  

El nivel de Gerald Green

El mejor matador de la NBA en la actualidad tuvo una impresionante evolución en su juego el año pasado. Marcó máximos en puntos anotados (15.8), porcentaje de triples (40%), asistencias (1.5) y rebotes (3.5). Un progreso brutal e inesperado y que debe confirmar este año. Se ha convertido en un francotirador muy fiable y sus incontables videos de mates en internet, se ven salpicados por increíbles demostraciones anotadoras como sus 41 puntos frente a Oklahoma. Ha ganado consistencia sin perder un ápice de explosividad. Habrá que ver si su progresión ha tocado techo a los 28 años o puede seguir mejorando su juego para llevarlo al siguiente nivel. Y por favor, que siga volando. 



Entrenador joven para equipo joven  

Un entrenador joven (este será solo su segundo año como entrenador en jefe) dirigiendo a Eric Bledsoe (24 años), Goran Dragic (28), Zoran Dragic (25), los hermanos Morris (25), Thomas (25), Ennis (20) o Plumlee (26). Increible juventud que marca el estilo al que juega el equipo de Hornacek. Un equipo rápido y dinámico que es muy cómodo e interesante de ver. Parece que este estilo será incluso más acusado este año con la incorporación de un terremoto como es Isaiah Thomas. Phoenix Suns será sin duda un equipo a tener en cuenta en la lucha por entrar en los playoffs del Oeste.          

Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 9º

SACRAMENTO KINGS

Uno de los equipos que parece en una constante reconstrucción y que lleva desde la temporada 2005-2006 sin pisar Playoffs. Para los aficionados es hora de olvidarse de los rumores de traslado de la franquicia y de que uno de los equipos que mejor ha jugado al baloncesto (los Kings de Adelman) tenga una digna réplica. Los Kings tienen piezas interesantes en el roster, aunque no parecen suficientes para llegar a jugar en postemporada. DeMarcus Cousins y un siempre discutido Rudy Gay serán los líderes de una franquicia que va a necesitar mucho de sus jugadores secundarios. El jugador de segundo año Ben McLemore, el espectacular pero inconsistente Derrick Williams, el ala pivot Jason Thompson y el novato Nick Stauskas son los llamados a acompañar a Cousins y Gay en el objetivo de acercarse a los Playoffs.   

Llegó tu hora DeMarcus

Capacidades de estrella de la NBA. Físico privilegiado para dominarlos a todos. Buenos movimientos con y sin balón. Una capacidad de bote impresionante para su altura. El, para muchos, mejor pivot de la NBA solo alimenta una duda sobre su rendimiento actual y futuro. Su carácter. No es un tema baladí. El carácter ha acabado con muchas carreras de jugadores que parecía iban a ser imparables. Después de pasar un verano con el Team USA proclamándose campeón del mundo llega la hora en la que Cousins tiene que dar el paso definitivo, olvidar las técnicas y ganar partidos para su equipo. Su amago de puñetazo a Valanciunas fue algo sobre lo que construir. DeMarcus tuvo la sangre fría de parar sus impulsos y contenerse. Si Cousins es capaz de controlar sus actitudes y centrarse en el juego, Sacramento se lo agradecerá y los fans de los Kings empezarán a recuperar una sonrisa que perdieron hace demasiado tiempo.



La vida sin Isaiah Thomas

El joven base de los Kings ha sido pieza clave para el equipo desde que llegó vía draft hace tres temporadas. Su crecimiento ha sido fulgurante y constante llegándole a discutir el liderazgo del equipo a Cousins. El año pasado llegó a superar los 20 puntos de media y subió su media de asistencias a 6. Sin embargo, este año decidía salir con destino Phoenix y Sacramento se quedaba sin su base titular. Para intentar suplirle, los Kings se hacían con el suplente de Chris Paul en los Clippers, Darren Collison que intentará dar algo más que el sólido rendimiento que siempre ofrece. Los Kings han perdido calidad y electricidad en el puesto de base y por ese lado puede que se vean las debilidades del equipo de Mike Malone.  

¿Algo más que vuelos Derrick?  

Entre todos los jugadores que componen la plantilla de Sacramento, he decidido hablar de Derrick Williams por un simple motivo: es un número dos del draft que no ha llegado ni al mínimo que se puede exigir a un jugador elegido en esa posición. Derrick Williams vivió sus mejores momentos en la NBA junto a Ricky Rubio, que le entendía y le mandaba bombas imposibles que Williams hundía. Pero Derrick Williams ha demostrado tener dificultades para embocar tiros desde la larga y media distancia y no se ha consolidado como un defensor de élite. Ahora mismo es solo un finalizador de Alley Hoop de élite. Su principal hándicap es que mide 2.04, lo que no le permite enfrentarse con ala pivots como Pau Gasol y que no tiene la velocidad necesaria para encarar a  aleros como Kevin Durant. Va a tener oportunidades porque no es mal jugador y porque un número dos de la lotería las merece, pero más les vale empezar a aprovecharlas mejor.


Predicción 2013-2014 de @nbablog33: 12º

lunes, 12 de mayo de 2014

El corazón de Chris Paul.

Cuarto partido de las Semifinales de la Conferencia Oeste entre Los Angeles Clippers y Oklahoma City Thunder con ventaja en la serie para OKC 2-1. Los Clippers, contra las cuerdas antes del partido parecen quedarse poco a poco sin opciones de igualar la serie porque la lanza de dos puntas que es OKC domina a placer. Russell Westbrook y Kevin Durant. Kevin Durant y Russell Westbrook. Ventaja de 15 en el último cuarto y la eliminatoria destinada a un 3-1 insalvable para el equipo de Doc Rivers. Hasta que alguien decide que puede secar al MVP de la liga. No es Matt Barnes ni Danny Granger. Es el gigante de 1.83 de altura Chris Paul. Han leído bien, gigante. Se cuentan con los dedos de la mano los casos de jugadores en los que el tamaño de su valentía es superior a todo. El caso de CP3 es el ejemplo más claro. Ayer no se movían sus brazos, se movía su corazón. Ayer no eran sus piernas las que corrían detrás de Kevin Durant, era su corazón.

El chico que se propuso ayer frenar a Durant con éxito, consiguió años atrás honrar a su fallecido abuelo con 61 puntos (la misma edad con la que había muerto su querido abuelo). Metió 61, fallando un último tiro libre aposta para no estropear su precioso homenaje. Los que su corazón quería. Ni uno más ni uno menos. Los hechos nos hablan pues de un jugador descomunal en lo emocional que ofrece su corazón en cada juego sin importarle si delante tiene al mismisimo Dwight Howard (el que molaba, el de la época de Orlando). Su enfrentamiento con Pau Gasol por tocarle la cabeza habla de un jugador sin más estatura que la de su corazón y que así quiere que se le trate. Su juego es la máxima expresión del esfuerzo y del talento. Un jugador que anota, asiste, rebotea y defiende. Un base 2.0. 

Chris Paul nos malacostumbró, cada día lo tengo más claro. Sus actuaciones heroicas un día sí y otro también cuando vestía los preciosos colores de New Orleans Hornets no deberían caer jamás en el olvido pero tampoco nos deberían cegar para valorar en su justa medida lo que hace ahora. Chris Paul lleva siendo el mejor base de la NBA seis años y lo peor de todo es que lo seguimos discutiendo. En su paso por los Hornets convirtió partidos extraños (por increíbles) en habituales aunque solo él fuera capaz de hacerlos. Partidos en los que lo normal era 30 puntos, 15 asistencias y 5 robos. Noche tras noche. El líder natural que es CP3 mantuvo a flote una franquicia azotada brutal y cruelmente por el huracán Katrina que ni siquiera pudo jugar en su propio pabellón más allá de tres partidos. La mudanza a Oklahoma, que cosas tiene la vida, no ocultó que el chico sería grande. El primer año se llevó el Rookie of the Year y al tercero consiguió meter a los Hornets en Playoffs en una temporada memorable a la que solo los Spurs pusieron fin. En sus primeros Playoffs dio auténticas exhibiciones inenarrables en un artículo. Merece la pena verlas. Como siempre nos quedaran los números, ahí  van: 25 puntos, 11 asistencias, más de 2 robos y un 50% en tiros de campo. Fue sin duda su punto álgido en su primera franquicia NBA.

Su paso a los Clippers supuso muchas cosas tanto para él como para la liga y vino precedido de un traspaso fallido a los Lakers, anulado por “razones baloncestísticas”. Los Clippers, equipo poco querido donde los haya le hicieron recoger un papel de antihéroe que probablemente no merecía. De salvador (en el amplio sentido de la palabra) de una franquicia y unos aficionados que habían sufrido uno de los peores desastres naturales de la historia de los Estados Unidos a una de las caras visibles de un equipo perdedor y odiado que no despertaba ningún tipo de simpatía. Se encontró en un equipo que además no requería de un milagro continuo de Chris Paul para ganar sus partidos. Y se encontró por último con el crecimiento de una estrella llamada Blake Griffin. En resumen, bajaron sus números y disminuyeron sus milagros. Sobrevivió su efectividad y siguió reinando su corazón. Larga vida para CP3. El mejor base de la liga.

            

domingo, 13 de mayo de 2012

El futuro de una bestia.


Primero pongámonos en situación. Staples Center, uno de los santuarios del baloncesto NBA, se enfrentan en partido de Liga Regular Los Ángeles Clippers y los Atlanta Hawks. Quedan en el reloj 5:45 para llegar al descanso y Blake Griffin se dirige a la línea de tiros libres. Va con el primero. Bota, flexiona piernas y lanza. También grita, justo cuando el balón sale de sus manos, como si se imaginara lo que iba a pasar. Su primer lanzamiento no toca ni tan siquiera aro, simplemente roza la red por fuera. Airball. Va con el segundo, mismo procedimiento y desgraciadamente para él mismo resultado, incluso peor. Esta vez no grita, flexiona su cabeza hacia atrás y se lamenta. Acaba de hacer un ridículo espantoso delante de su público. No era la primera vez que le pasaba. A bote pronto ha realizado airballs en tiros libres contra San Antonio, Portland o Utah. Su porcentaje en tiros libres es bastante malo (exactamente un 52% esta temporada) por ser generosos, pero dos airballs consecutivos es un espectáculo horroroso.

Su tiro en juego a media distancia también deja mucho que desear, eso cuando se atreve a lanzarlo. Habitual es ya ver a sus defensores flotándole (sin ir mas lejos en el partido 5 contra Memphis se lesiono por tener que ir a buscar la penetración ante la flotación descarada de Marc Gasol que le provocaba para que tirase). Su juego de espaldas a canasta es al menos igual de limitado que su tiro, y la sensación al verle botar el balón en carrera es que en cualquier momento el se escapara por la línea de banda. Eso quiere decir que las amenazas ofensivas de Blake Griffin quedan limitadas siempre a su potente juego físico todavía mas potenciado por la capacidad de Chris Paul para lanzar pases fantásticos a los que solo Blake puede llegar, y también para correr el contraataque.  

Pero, ¿Qué posibilidades tiene de permanecer como una estrella en una liga tan competitiva como la NBA un jugador que tiene un tiro tan nefasto, amen de otras limitaciones ofensivas importantes? Obviamente, como he mencionado antes a nadie se le escapan las capacidades físicas de Blake Griffin. Con 23 años es lo que vulgarmente podríamos llamar una autentica bestia. Salta, machaca, coge rebotes y además siendo el líder de su equipo. Pero, el físico es lo que primero nota la cantidad de partidos jugados temporada tras temporada, y mas si eres un jugador que lo empleas constantemente. Aparecen lesiones, golpes, problemas que pueden aparecer constantemente a lo largo de su carrera. Así que Blake Griffin debe de planteárselo seriamente de cara al futuro, o al menos alguien debe hacer que se lo plantee. Por su bien, debería empezar a mejorar el tiro, porque su juego físico se vería tremendamente potenciado teniendo también la amenaza de un tiro a media o larga distancia.

Nadie duda que Blake Griffin sea en la actualidad una superestrella en la NBA (sus promedios son espectaculares en puntos y rebotes). Pero si con 30 años pretende seguir siendo una superestrella debería empezar a trabajar conceptos ofensivos de una manera minuciosa. Lo mejor para él es que tiene mucho tiempo para hacerlo ya que apenas tiene 23 años. Esperemos que también tenga ganas, si no la pesadilla del partido contra Atlanta tristemente se repetirá más de una vez.