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martes, 8 de marzo de 2016

La última bala de Lance Stephenson

Suena duro hablar en estos términos de un jugador de 25 años, pero no es exagerado pensar en que la nueva etapa de Lance Stephenson en Memphis supone su última oportunidad para convertirse en un jugador importante en la NBA, algo para lo que está totalmente capacitado.

Y es duro porque hace bien poco, durante toda la temporada 2013-2014, estábamos hablando de Lance como una de las sensaciones de la liga. Parece que haya pasado una década, pero no hay que echar la vista muy atrás para recordar y paladear con los Pacers de Paul George, Roy Hibbert (otro del que merecería la pena hablar un día) y Lance Stephenson, con sus virtudes y sus inolvidables historias.

Aquella 2013-2014, fue la temporada en la que aprendimos a valorarle. Porque Lance Stephenson no pertenece al grupo de jugadores normales. A su impresionante lista de cualidades añade muchísimas veces unos comportamientos cuanto menos un tanto peculiares, cuando ha tenido la oportunidad de jugar, claro. Incluso comportamientos desestabilizadores para su propio equipo. Un soplido en la oreja del Rey por aquí, enfrentamientos en los que saltan chispas con Dwyane Wade… DE TODO.  

Tras una temporada con 5 triples- dobles, máximo en toda la NBA, promedios de 13.8 puntos, 7.2 rebotes y 4.6 asistencias por partido y con un porcentaje de acierto de 49.1% en tiros de campo, comenzó el declive para el base- escolta- alero de Brooklyn con el fin de su etapa en Indiana Pacers.  

Lance Stephenson/ USATSI
Sin química con Kemba

Su llegada a los Hornets fue ilusionante para la franquicia de Charlotte, pero ni mucho menos funcionaron las cosas como se esperaba. A pesar de que a nivel de números, Lance no tuvo un año desastroso, la falta de química con la estrella del equipo, Kemba Walker, sus recurrentes problemas físicos y un horrible año en cuanto a porcentaje de acierto en el tiro exterior fueron los detonantes del fracaso.

La que iba a ser la temporada de su explosión definitiva se convirtió en todo lo contrario y Lance perdió el status que había ganado la temporada anterior.

El propio Stephenson lo explicaba así para Bleacher Report después de ser traspasado a los Clippers: “Simplemente no funcionó. Sentía como que Kemba y yo hacíamos el mismo tipo de cosas y simplemente no hizo click. Kemba es como yo pero más pequeño. El domina el balón y es un creador del juego. Además, mi tiro en salto no estaba entrando, así que fue una temporada muy dura. También tenía lesiones en el dedo del pie y en la ingle. Fue incluso peor que en mi año de novato, cuando prácticamente no jugué. Yo estaba mentalmente abajo. Yo estaba intentado averiguar que podía hacer para poder ayudar a este equipo”.

Lo dicho. No funcionó y no estuvo siquiera cerca.    

¿Qué pasó en los Clippers?

Los huesos de Lance Stephenson acabaron en verano en un contender, los Clippers, empeñados en conseguir el anillo o al menos en avanzar más en Playoffs. Su primera experiencia en el Oeste iba a ser en un equipo de tronío. CP3, Blake Griffin, DeAndre Jordan, Paul Pierce, JJ Reddick, Josh Smith, Doc Rivers en el banquillo… Mucho. Tal vez demasiado. Tal vez, sin hueco para Lance Stephenson.

Doc Rivers asumía la responsabilidad de acoplar en un equipo bastante estructurado a Lance Stephenson y a Josh Smith. Casi nada al aparato. Agua. Jamás encontró sitio para ellos y ambos han acabado fuera de la franquicia antes de llegar al territorio más comprometido de la temporada, cuando el balón arde.

La relación Lance Stephenson- Doc Rivers se resume así para el jugador: 43 partidos disputados, con apenas 10 titularidades y unos escasos 15 minutos por partido fueron la cosecha del de Brooklyn en sus meses en Los Angeles. Escasa producción para unas capacidades que algunos, viendo el panorama, ya se atrevían a poner en duda.    

La última bala

Grizzlies y Lance Stephenson. Lance Stephenson y Grizzlies. Por lo visto hasta ahora, el movimiento que acabó con el de Brooklyn en Memphis ha resultado muy positivo para ambas partes. Después de sus dos sonoros fracasos en Charlotte y en los Clippers, Lance Stephenson ha llegado a un equipo que se ha convertido en noticia por la cantidad de jugadores “especiales” que ha reunido en sus filas después de los últimos movimientos: Chris Andersen, Zach Randolph, Matt Barnes, PJ Hairston, Tony Allen, Mario Chalmers… una de las historias de la temporada.

Lance Stephenson
Pensándolo bien y viendo la nómina de jugadores, no sé cómo pudimos llegar a pensar en que los Grizzlies se iban a rendir esta temporada después de la lesión de Marc Gasol y del traspaso de Jeff Green. La competitividad y la mala ostia corren por las venas de estos chicos.   

De momento es este entorno y el coach Joerger los que han conseguido sacar lo mejor de él en la última temporada y media.

Saliendo desde el banquillo en todos los partidos que ha disputado con la franquicia de Tennessee, 9 hasta ahora, parece que Lance ha encontrado su lugar en el mundo baloncestístico. Buenos números (13 puntos por partido con un destacado 52% en tiros de campo en 9 encuentros) y, sobre todo, algo mucho más importante: ACTITUD y CONFIANZA.

Stephenson vuelve a disfrutar y desequilibrar en la cancha. Encara en 1 Vs 1 con éxito y descaro (incluso se ha atrevido con LeBron James), ha asumido el liderazgo de la segunda unidad y además parece profundamente identificado con el equipo y sus compañeros. En unos Grizzlies que ni mucho menos se han caído después de la lesión de Marc Gasol, él es la mejor noticia.  

El camino por recorrer parece largo y Lance apenas ha dado unos pasos. Pero, 1: los ha dado, 2: parecen seguros y 3: parece que tendrán continuidad.

Ojalá. El mundo del baloncesto es mejor con “Born Ready”

viernes, 30 de enero de 2015

El baloncesto según Tony Allen

En la NBA, como en la vida, las injusticias ocurren con relativa frecuencia, que se lo pregunten a Lillard con no sé qué tema del All Star... Pero hoy voy escribir sobre otra de ellas: que Tony Allen no tenga (y parece que ya es demasiado tarde como para cambiarlo) ni un solo título a mejor defensor del año. La experiencia y los nombres ganadores de este prestigioso premio nos dicen que es muy difícil ver a un jugador exterior alzando dicha distinción. En la historia de la NBA se ha repartido 32 veces, desde la temporada 1982-1983 y solo siete veces se lo ha llevado un jugador exterior. Los jugadores exteriores que lo han ganado han sido Sidney Moncreif (x2), Alvin Robertson, Michael Cooper, Michael Jordan, Gary Payton y Ron Artest, el último en la temporada 2003-2004. Ha quedado muy claro pues que este es un premio para jugadores interiores.

No pretendo con mi argumentación a favor de Tony Allen desmerecer a alguno de los últimos ganadores del premio como Marc Gasol o Noah, espectaculares jugadores defensivos que obtuvieron una merecida recompensa al trabajo realizado, pero es necesario dejar a la vista de todos que tan buen defensor es y ha sido durante su carrera Tony Allen.

Empezaremos hablando de las posiciones que puede defender Tony Allen. Chris Paul, Kobe Bryant y Kevin Durant. El mejor base de los últimos años, uno de los anotadores más sanguinarios de la historia y el MVP de la liga han sufrido en sus propias carnes lo que es que Tony Allen te defienda. Los nombres asustan, sus diferentes cualidades dejan a la vista las capacidades defensivas del de Oklahoma State. Tony defiende el físico y la capacidad anotadora de Durant, la habilidad y la velocidad de Paul y el instinto y el tiro de Kobe. Tony defiende base, escolta, alero. Lo hace todo y todo bien.

¿Por qué no premiar a alguien que se tiene que enfrentar con los jugadores más desequilibrantes del planeta durante toda la temporada? No puedo argumentar en contra de premiar a Marc Gasol o Noah como he dicho antes así que no lo haré, pero nadie puede obviar la dificultad que tienen los defensores exteriores de élite como Tony Allen enfrentándose cada noche al jugador más desequilibrante del equipo contrario.    

Tony Allen es intensidad y así entiende él la defensa. NBA finals. Boston Celtics Vs. Los Angeles Lakers. Serie empatada a 2 y Boston arriba 71-61 en el Garden en el quinto. Pau gana la posición a Wallace y recibe dispuesto a darse la vuelta y machacar el aro. De la nada aparece Tony Allen para colocar un inmenso tapón que enloquece al pabellón. En la repetición se ve como Allen inicia el salto antes casi de que Pau decida levantarse. Instintos e intensidad.

Tony Allen es dedicación. Playoffs 2014. Memphis Grizzlies Vs. OKC. Primera ronda. Tony Allen consigue llevar al límite a Kevin Durant que desesperado ve muy menguados sus porcentajes durante toda la serie aunque consigue sobrevivir. En esta serie, el escolta de Memphis consiguió meterse en la cabecita de Durant de principio a fin. Sobre el precioso duelo que aconteció tenéis unos detallados videos en YouTube con los que seguramente disfrutéis mucho.

Y una última muestra del tipo de jugador que es Tony Allen, está mucho más distendida y divertida, casi una tontería pero que muestra que Tony Allen disfruta del baloncesto como un niño. Tony Allen vestido de traje por molestias y sentado en el banquillo mientras Marc Gasol en cancha intenta anotar… ¡¡con la cabeza!! No uno sino cuatro toques. Tony Allen acompaña los dos últimos levantado ansiando que la muestra de habilidad de Marc acabe en canasta.  

¿Cuán importante ha sido Tony Allen para los Grizzlies y viceversa? La relación ha sido perfecta y muy provechosa desde el principio. Para muestra un botón: Temporada 2009-2010, última sin Tony Allen, los Grizzlies se situaban en el puesto 19 de rating defensivo de toda la liga. 2010-2011: novenos. 2011-2012: séptimos. 2012-2013: segundos. 2013-2014: séptimos. Obviamente este proceso no ha sido cuestión solo de Tony Allen. En él han contribuido nombres como Lionel Hollins o Marc Gasol, pero no se puede negar que la llegada de Tony Allen contribuyó de una manera crítica al cambio de mentalidad en el equipo de la ciudad de Elvis. El entendió a la ciudad y la ciudad le entendió a él. El estilo de lucha de Memphis encuentra su espejo en cada dura defensa de  Tony. Cada movimiento de toalla de los aficionados en el pabellón en los partidos de Playoffs es un chute de adrenalina en el corazón del escolta. Conley entendió esto: "Zach and Tony, they're a reflection of the city… Everybody in this town has had to work for everything they've had in their life. Nobody's offered silver spoons. It's just kind of about grinding it out”. Poco más se puede decir.

Tony se ha ganado el respeto de toda la liga por ser un perro de presa que cualquier entrenador decente e inteligente querría tener en su equipo. “He has a competitive desire to compete individually. That’s very uncommon. Most defensive players I face want help all the time. I’ve never heard him ask for help. He likes taking the challenge.” Palabras de Kobe Bryant que describen a la perfección como entiende Tony Allen la defensa. Un reto, una guerra personal, y como bien dice Kobe hay muy pocos jugadores que puedan aceptar tales retos en solitario.    


A sus 33 años no sabemos cuánto le queda en el tanque al bueno de Tony. Lo que si sabemos es que se lo dejará todo en la cancha. 

viernes, 25 de abril de 2014

Russell, ¿el cielo o el infierno?

Hace 25 años (¡¡y parece que llevemos toda una vida hablando de él!!) nacía en California un chico que iba a provocar amores y desencuentros, halagos y críticas, dudas y certezas. El diablo o el ángel. El triunfo o la derrota. El éxito o el fracaso. Un jugador con nombre y apellidos. Hace 25 años nacía Russell Westbrook. El base de OKC es la intersección entre dos mundos. Amalo u ódialo, halágalo o critícalo pero jamás te quedes indiferente ante él. 

Los aficionados al baloncesto no se ponen de acuerdo sobre Russell Westbrook porque ni siquiera Russell Westbrook es capaz de ponerse de acuerdo consigo mismo. Su cabecita loca esta tan lejos de ser la de un base al uso como los Jaguars de ganar la NFL, España de volver a ganar Eurovisión o Irán de ganar el mundial de fútbol. Pero esa es la verdad de Russell. Y como he dicho antes, amalo u ódialo porque el irá hasta el final con ella. Su verdad es que él es uno de los mejores jugadores de la liga. Su verdad es que debe de tener tantos galones en Oklahoma como Kevin Durant. Su verdad es que sería capaz de saltar por encima de Roy Hibbert y Marc Gasol juntos para meter una canasta. Y su verdad es que el no teme a nadie, ni a sí mismo. Y hay días que sale a la cancha y te hace pensar que es uno de los mejores jugadores de la liga. Te hace pensar que no es tan loco equiparar sus galones a los de KD. Te hace pensar que Roy Hibbert y Marc Gasol se podrían subir uno encima del otro y no lo pararían. Y por supuesto te hace pensar que hace bien en no temer a nadie. Son sus partidos, mejor dicho sus momentos, de ángel, de triunfo y de éxito.

Pero luego hay días… hay días en los que es mejor no levantarse Russell. Porque Westbrook es probablemente el jugador de la NBA con más facilidad para encadenar errores con aciertos. No es raro verle meter un triple inverosímil y a la siguiente jugada hacer un airball cuando sus compañeros aun danzan por el medio campo y la posibilidad de rebote es inexistente. No es ni mucho menos raro verle machacar un aro que a veces parece que va a ceder a sus embestidas y a las dos jugadas que le piten una falta en ataque por intentar repetir semejante acción. Lo que desgraciadamente si que es raro para su equipo es que Russell Westbrook haga jugar a sus compañeros o que sea protagonista dentro de un juego de ataque colectivo y coral. Y es ahí donde recibe la mayor cantidad de críticas porque es por ahí por donde más sufre Oklahoma. Su juego sota- caballo- rey (Ibaka- Westbrook- Durant) muchas veces desespera. Y sin tener toda la culpa (¡¡hola Scott Brooks!!) tiene parte de ella el base del equipo. 

Precisamente Scott Brooks no ha sido capaz de meterle en cintura o tal vez ni lo haya intentado. Cuando el equipo “eligió” quedarse con Westbrook en lugar de hacerlo con Harden sabían a lo que se exponían porque Russell pertenece a esa clase jugadores que no engañan a nadie porque simplemente no quieren. Es lo que es y va a morir siendo así. Un espíritu libre solo al servicio de él mismo y sobre el que cabe hacerse una pregunta: ¿aporta o quita más al equipo? Desde un punto de vista numérico, de actitud personal o incluso defensivo la duda ofende porque Westbrook es de los mejores bases de la NBA. Sin embargo con él hay que ir más allá porque comparte pista con el MVP Kevin Durant, un jugador al que Westbrook parece ser el único que no rinde pleitesía en la cancha.  

La serie de Playoffs contra Grizzlies está siendo el perfecto ejemplo de lo mejor y lo peor del base de OKC. Los aficionados del Thunder pueden amarlo después del Game 3 porque consideren que fue el único que dio la cara al menos intentando cambiar el sino del partido. Los aficionados del Thunder también pueden odiarlo por su serie de tiro, su egoísmo y sus ¡¡2!! asistencias. El game 2 fue más de lo mismo. 29 puntos con una serie de 11/28 en tiros de campo aunque esta vez con 8 asistencias. Más allá de números, y como muchas veces todo no lo explican estos, las sensaciones que ha dejado son también claras. Una absoluta anarquía que ha contagiado al equipo y que está provocada por una falta de autocontrol extrema. “Corre Russell corre. Y nunca frenes” parece que le dice el diablo instalado en su cabeza. Es Russell Westbrook. Debes decidir amarlo u odiarlo.